ARCHIVADO EN:

Las baterías antiaéreas del Turó de la Rovira están totalmente degradadas. Un paseo por el espacio no ofrece lugar a dudas. La zona lleva meses llena de pintadas que deterioran el entorno. Algunos de los grafitis son limpiados, pero poco tiempo después, las paredes de los restos de estos cañones que defendieron Barcelona durante la Guerra Civil son ensucidas de nuevo. Este es uno de los problemas de este punto del Guinardó, pero no el único. Desde hace unos años, las baterías antiaéreas salen en las guías turísticas y la masificación está a la orden del día. Por las noches, sobre todo en verano, se ha convertido en un punto de botellón y de actos vandálicos.

Javier García es jubilado. Vive muy cerca. En Can Baró. Habitualmente se acerca a las baterías para dar un paseo. "Tienes la ciudad a vista de pájaro. Las vistas son fabulosas". El entorno no tanto. "Algunas pintadas llevan meses. Otras son más nuevas. Esta que hay junto a la antena, de tipo político, hace un mes no estaba", denuncia. Aunque pueda parecer extraño, las baterías son espacio patrimonial desde 2011.

 

Turó de la Rovira 10
Un grafiti contra los turistas en el Turó de la Rovira / HUGO FERNÁNDEZ

'TOURIST, GO HOME'

Las baterías antiaéreas están plagadas de grafitis. Los hay a decenas. Y de todo tipo: políticas, lúdicas y ofensivas. Bajo la antena que preside las baterías antiaéreas, se puede leer: "En record a les víctimes del feixisme. Recollim el seu llegat i el continuem". Otras son un clásico de la ciudad: la turismofobia. "Tourist go home", reza una pintada. Las hay junto a las casas del Turó de la Rovira y en el camino de acceso a las baterías. Hasta está totalmente pintado el cubículo de metal instalado por el Museu d'Història de Barcelona y que sirve como lavabo. 

De todas maneras, las pintadas son, seguramente, el menor de los problemas que se generan alrededor de las baterías antiaéreas. Junto al Turó de la Rovira, en la calle de Marià Labèrnia, hay, desde hace décadas, unas pocas casas. Desde que los búnkers salen en las guías turísticas, la zona se ha convertido en un punto de masificación y lo que es peor en foco de botellón, problemas de ruido y convivencia, y actos vandálicos.

Turó de la Rovira 8
Las antenas del Turó de la Rovira, abandonadas / JORDI SUBIRANA

COCHE QUEMADO

La coordinadora de la asociación de vecinos, Conchita Lozano, dice que buena parte de las visitas e incidentes se concentran en verano. Los problemas suelen empezar a las 02.00 horas y hace pocos días se han producido dos actos vandálicos bastante graves, el incendio de un coche al que prendieron fuego adrede y la agresión a un vecino que salió de casa para recriminar a alguien que estaba orinando en la puerta de su casa. "Cuando salió le propinaron un puñetazo".

A finales de junio, un vídeo difundido por el grupo municipal de Ciutadans mostraba una salvaje pelea que acababa con una brutal agresión a una persona que parece un turista. En la grabación, hecha por unos vecinos a las cuatro de la madrugada, se ven patadas, puñetazos... Y a un chico que acaba vomitando por los golpes recibidos. Un año antes, la presión vecinal evitó que se celebrara un macrobotellón en las baterías antiaéreas.

El incivismo en el Turó de la Rovira afecta también al mobiliario urbano. Hace apenas 10 días, un vecino Joaquim Bachs, denunció a través de las redes sociales que una papelera lleva rota más de 15 días. La concejalía que comanda Janet Sanz le respondió que se habían detectados dos bancos rotos y una papelera. "Los bancos ya están cambiados y la papelerá se repondrá la próxima semana".

Tras la agresión de hace un mes, la Guàrdia Urbana informó a través de twitter que reforzaría la vigilancia en la zona. La masificación y algunas conductas incívicas llevaron a la policía a tomar la decisión de destinar una patrulla más a este espacio, sin concretar si sería un punto fijo. Visto el ataque a un vecino y el incendio del coche de otro no parece que haya servido de mucho. El gran problema de incivismo es por las noches.

Turó de la Rovira 5
Pintadas en la zona del Turó de la Rovira, totalmente degradada / JORDI SUBIRANA

AGENTES CÍVICOS

La coordinadora de la asociación de vecinos explica que se está hablando con el intendente de la Guàrdia Urbana para que un par de agentes estén fijos en el distrito y puedan acudir al Turó de la Rovira en caso de urgencia. Los fines de semana, además, la zona se ha reforzado con la presencia de agentes cívicos y, en ocasiones, con agentes de paisano. Metrópoli Abierta ha intento sin éxito hablar con el gerente de Horta-Guinardó, Eduard Vicente.

El regidor de Ciutadans, Santiago Alonso, dice que los vecinos tienen razón y que las baterías antiaéreas están muy degradadas por la falta de civismo, aunque dice que no todo es culpa del turismo. "Hay mucho descontrol. En las fiestas nocturnas puede participar gente de aquí y de fuera". Y como los residentes opina que sería necesario una mayor presencia policial, especialmente de noche.

Pancartas contra la expropiación en el Turó de la Rovira / JORDI SUBIRANA
Pancartas contra la expropiación en el Turó de la Rovira / JORDI SUBIRANA

EXPULSIÓN DE LOS VECINOS

La zona del Turó de la Rovira se enfrenta otro problema. Desde hace décadas, los vecinos de este parque junto a los de Carmel y el de la Creueta del Coll están afectados por el plan de los Tres Turons. La idea que el Ayuntamiento sobre la mesa es convertir estos parques en grandes zonas verdes y reubicar a los vecinos afectados, algo más de 100 familias. 

En tiempos del alcalde Xavier Trias, el proyecto se quiso cambiar y que las personas que residieran en la zona desde hacía años se pudieran quedar. Pero no se llevaron a cabo los cambios urbanísticos necesarios, explica Alonso. Los comuns, en cambio, son más partidarios de derribar las casas y convertir los zones en pulmones verdes. Este mandato se ha intentado realojar a los vecinos en el barrio de Can Baró. Pero los planes municipales no han avanzado. Muchos residentes no se quieren ir. En algunas casas del Turó de la Rovira cuelgan carteles en los que se defiende los usos mixtos de la zona, con casas y verde. A menos de un año de las elecciones, el gobierno difícilmente moverá un dedo.