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La superilla de Horta será una realidad esta verano. Salvo algunas actuaciones puntuales, como la construcción de una zona de estacionamiento en un solar situado entre el paseo de Valldaura y la avenida del Estatut, las obras para reducir el tráfico en el núcleo antiguo de Horta acabarán este julio, cuando el nuevo gobierno de la ciudad haya entrado en el consistorio. El Ayuntamiento de Barcelona está pacificando las calles de Fulton, Horta, Feliu i Codina y Chapí. El objetivo es reducir el paso de unos 3.000 vehículos que utilizan el eje Horta-Palafox-Campoamor para ir a la ronda de Dalt.

Como sucedió en el caso de la superilla del Poblenou, hace tres años, hay vecinos que se oponen al proyecto de Horta y alrededor de un centenar se han puesto en pie de guerra y se han constituido oficialmente como Plataforma d'Afectats per la Superilla d'Horta. Una de las integrantes, Laia Huguet dice que la superilla de Horta es un proyecto ideológico de los comuns y critica la negativa del gobierno municipal a hacer una consulta. Pero la superilla de Horta también tiene sus partidarios, vecinos y comerciantes que defienden la necesidad de reducir el tráfico en el barrio. "El objetivo es bueno, reducir la contaminación acústica y mejorar la calidad del aire", dice el presidente de la asociación de vecinos de Horta, Mohktar Ayouni.

MÁS CONTAMINACIÓN EN HORTA

Guim Segarra tiene una tienda de camisetas en la calle de Horta. A diario, antes del inicio de las obras, Segarra veía desde su establecimiento el paso de los centenares de vehículos por esta vía para llegar a la ronda de Dalt. "El tráfico era intenso. Es una calle de un sentido de circulación. Soy un defensor de la superilla. Cada vez hay más contaminación en Horta", dice Segarra, que ve totalmente necesario disminuir la circulación en la zona. De hecho, a él le gustaria que por la calle no pasaran vehículos, pero por ahora no será así. Los buses públicos, por ejemplo, seguirán circulando por la vía.

En términos parecidos se expresa la gerente dinamizadora de la federación de comercio del Cor d'Horta, Raquel Júlvez. "Hay un problema de contaminación en toda Barcelona. En Horta estamos muy cerca de la ronda y muchos coches aprovechaban que hay pocos semáforos por el casco antiguo de Horta para llegar hasta la avenida del Estatut y después a la ronda", explica. Con la implantación de la superilla, los vehículos serán desviados hacia la calle de Tajo y la avenida del Estatut. 

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Las obras de las calles de Fulton y de Horta estarán listas este marzo / HUGO FERNÁNDEZ

Sílvia Casorran es vecina del Poblenou y es favorable a las superillas. Casorrran dice que al inicio generan rechazo pero que a medida que pasa el tiempo y la gente ocupa el espacio pacificado y se apropia de él, cambia de opinión. "Los cambios cuestan. Al principio no gustan", afirma. La vecina del Poblenou añade que la movilización favorable a la superilla del Poblenou fue consecuencia del mucho ruido que hubo en contra. "Se ha demostrado que cuando menos plazas de aparcamiento y menos espacio tienen los coches, menos circulan".

PLATAFORMA ÚNICA 

Las obras, que costarán cerca de 1,7 millones, empezaron el pasado octubre y acabarán en julio, y supondrán recuperar para los vecinos 2.832 metros cuadrados. Las calles de Fulton y Horta, entre la plaza de Eivissa y la bajada de la Combinació, serán de plataforma única (prioridad peatonal) y velocidad reducida, al igual que las de Feliu i Codina, entre Chapí y Eduard Toda, y Chapí, entre Feliu i Codina y Vent. Las reformas irán acompañadas de la instalación de mobilario urbano para crear nuevos espacios de estancia y la ampliación de alcorques para aumentar el verde urbano. Aunque la asociación de vecinos valora la superilla positivamente, el presidente dice que no han firmado un cheque en blanco y muestra su preocupación porque se produzca "un colapso de tráfico en el eje de las calles Tajo-Lisboa", precisa Ayouni.

Las remodelaciones incluirán la prohibición de aparcar en los tramos pacificados, y la habilitación de zonas de cargas y descargas para paradas breves. Segarra es de la opinión que la implantación de la superilla será beneficiosa para el comercio. "Los clientes del núcleo antiguo de Horta no suelen utilizar el coche. En la calle de Horta no se puede estacionar. Tampoco se podrá parar con la superilla". La gerente dinamizadora del Cor d'Horta defiende la necesidad de diferenciar las aceras de la calzada en las nuevas calles de plataforma única, pero el Ayuntamiento les contesta que, precisamente, en este tipo de vías no se diferencia entre calzada y acera. 

FUTURA ZONA PARA APARCAR

La remodelación de Fulton y Horta se completará este marzo, confirman fuentes municipales, mientras que las obras de Chapí y Feliu i Codina, que se tienen que empezar en breve, culminarán en verano. Los trabajos incluyen también la urbanización de una acera en el paseo de Fabra i Puig con la calle del Canigó, como si se tratase de una pequeña placita con más verde y mobiliario urbano, y se deja para el próximo mandato -aunque este año- pequeñas intervenciones en la calle de Eduard Toda y en Chapí para instalar jardineras y mobiliario, y la zona de estacionamiento en un solar situado entre el paseo de Valldaura y la avenida del Estatut, que será utilizado principalmente por autocares escolares.

Desde el Cor d'Horta, Júlvez sí que ve la necesidad de que el barrio disponga de un aparcamiento público ante el déficit de plazas que hay en la zona. Actualmente solo hay pequeño parking privado en la plaza de Eivissa y la puesta en marcha de la superilla reducirá algo más los estacionamientos disponibles -según el Ayuntamiento, únicamente se perderán 26 plazas de aparcamiento-, al igual que las zonas de carga y descarga y los estacionamientos de motos. "La idea es hacer un aparcamiento subterráneo en el mercado de Horta cuando se reforme, pero es un proyecto a largo plazo, a unos cuatro años vista, y también habrá que negociar si cuando cierren los comercios el parking continuará operativo", afirma.