Más de 243.000 euros le ha costado al Ayuntamiento de Barcelona la compra e instalación del radar de control de velocidad que se ubicará en el túnel de la Rovira., que comunica los barrios del Guinardó con las zonas norte del distrito de Horta. El aparato controlará la velocidad de los vehículos en ambas direcciones a todo lo largo del túnel, característica que no se daba hasta la actualidad.

Este túnel está en servicio desde el año 1987, con 1,3 kilómetros de longitud y dos carriles en cada sentido. El volumen de vehículos en cada sentido es de alta densidad. La media de coches diarios que pasan en sentido norte es de 21.898 coches. En sentido sur, de 20.672 coches, con una velocidad máxima de 60 kilómetros por hora, aunque en las bocas de salida ésta disminuye hasta los 50 kilómetros en sentido descendente y hasta los 40 en sentido ascendente.

La alta tasa de accidentes obligó a instalar bandas reductoras de velocidad en el asfalto, pero el actual consistorio determinó dar una vuelta de tuerca y utilizar nuevas herramientas, oficialmente para “reducir los efectos perturbadores de los incidentes y poder tener un tráfico más seguro y mejor controlado y gestionado”, según los informes del propio consistorio.

RADAR DE ÚLTIMA GENERACIÓN

A los cerebros pensantes del Ayuntamiento se les ocurrió la idea de la instalación de cámara de tráfico, con el objeto de disuadir a los conductores de superar el máximo de velocidad permitido. El sistema electrónico a instalar estará basado en cámaras digitales de alta resolución y han de permitir no sólo ejercer de cinemómetro, sino la generación de sanciones, la elaboración de estadísticas de tráfico y alarmas, la lectura automática de las matrículas de todos los vehículos (sean sancionables o no), la conexión simultánea multicentros y un sistema de encriptación de datos.

La conexión de las instalaciones en el interior del túnel estará compuesta de cable de fibra óptica. En cada una de las salidas (y en cada sentido), habrá una cámara, de tal manera que lean la hora de la entrada del vehículo y la hora de salida, estableciendo con ambas lecturas la velocidad a la que circulaba el mismo. Paralelamente, también se sustituirán las bandas sonoras (hay tres en sentido ascendente y dos en sentido descendente) actuales, una petición hecha por los técnicos municipales.

En el informe justificativo realizado por el consistorio barcelonés se explica que “Barcelona dispone de unas vías rápidas inauguradas en 1991 que disponen para su infraestructura de diferentes elementos que forman parte de la regulación del tráfico, como un centro de control propio, la red troncal de comunicaciones, control de accesos, etc, que se han de mejorar para adaptarse a la movilidad actual. El sistema de control de velocidad mediante el uso de nuevas tecnologías de radar por tramo en el túnel de la Rovira, en ambos sentidos de circulación, permitirá controlar la velocidad media permitida”.

CUATRO EMPRESAS LICITADORAS

Al concurso convocado por el Ayuntamiento se presentaron cuatro empresas: Sociedad Ibérica de construcciones Eléctricas SA, Alumbrados viarios SA (Aluvisa), Aeronaval de Construcciones e Instalaciones SA y Etra Bonal SA. Quien se llevó el contrato, adjudicado el pasado 13 de febrero, fue Aluvisa, con una oferta económica de 243.595 euros. No fue la oferta más económica, pero esta compañía sacó ventaja a sus competidoras en otras áreas que también se evaluaban. La adjudicataria tendrá tres meses de tiempo para la instalación en cuanto se formalice el contrato.

Aluvisa es una empresa con sede en Cornellà de Llobregat, cabeza de un grupo especializado en la explotación, gestión, mantenimiento y equipos de primera intervención en túneles, aunque trabaja y también en cualquier otro tipo de infraestructuras viarias y en centros de gestión de tráfico. El presidente del grupo es Enrique Hernández y su CEO es Marc Hernández Duocastella, que también es administrador único de Aluvisa. Esta familia tiene también intereses en el grupo Enersol, proveedor de servicios energéticos. El pasado 31 de enero también comenzó sus operaciones Aluvisa Seguridad, una empresa dedicada a instalación y mantenimiento de aparatos, equipos, dispositivos y sistemas de seguridad conectados a centradles de alarmas y a la videovigilancia.

El pasado mes de diciembre, Aluvisa se hizo con otro concurso del Servei Català de Trànsit para la instalación de diversos radares en tramos de la red viaria catalana donde hay una alta concentración de accidentes. Este concurso fue dividido en dos lotes, de los que Aluvisa se llevó uno de ellos por un monto de 745.543 euros, con la finalidad de instalar un cinemómetro de tramo, similar a los del túnel de la Rovira en la C-17 (en los municipios de Figaró, Montmany y Aiguafreda), y tres radares fijos: en la B-10 (a la altura de Hospitalet de Llobregat), en la B-140 (en Sabadell) y en la C-17 (en Figaró).

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