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Incredulidad en el barrio del Guinardó. Hace apenas unos días, las obras de construcción de una pista de paddel en las instalaciones del Martinenc, de propiedad municipal que gestiona el FC Martinenc, permitieron descubrir una balsa de agua bicentenaria. Una balsa única en el barrio, de 12 metros de diámetro y 2,5 de profundidad, y un hallazgo que mostraba el modo de vida de la época en la que se construyó, según algunos analistas a principio del siglo XIX.

Inmediatamente, los vecinos del barrio dieron publicidad al hallazgo esperando que el Ayuntamiento actuara en consecuencia e iniciara los trámites necesarios para asegurar la conservación de los restos arqueològicos encontrados. En principio no debería ser de otra manera, ya que los terrenos en los que se encuentra la balsa, en la parte superior de la piscina exterior de las instalaciones deportivas, son de propiedad municipal.

Sin embargo, la sorpresa ha llegado cuando los vecinos han descubierto que la balsa ha quedado sepultada bajo una capa de tierra con la que la empresa que está trabajando en los terrenos ha decidido 'acabar' con el problema.

INFORME EN TIEMPO RÉCORD

Según afirman algunos vecinos, la decisión de sepultar la balsa bicentenaria ha estado justificada por un informe elaborado, al parecer, por un arqueólogo que ha enviado el Ayuntamiento.

El informe ha servido para dar el visto bueno a que continúen las obras de construcción de la pista de paddel que motivó el inicio de las obras, por lo que el espacio que ocupan la balsa ha quedado completamente tapado.

Se trata de una actuación polémica por parte del Ayuntamiento sobre todo por el hecho de que su decisión supone la desaparición de un vestigio histórico de uno de los lugares más reconocidos de un barrio, en el que este tipo de restos arqueológicos no son abundantes.