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Los vecinos de los barrios de Guinardó y del Baix Guinardó han visto como en los últimos meses los robos y los actos de incivismo han aumentado de manera significativa en sus calles. La sensación generada es que las situaciones conflictivas en la vía pública se han disparado y la inquietud cuando se camina por la calle a determinadas horas no ha dejado de crecer, sobre todo en el colectivo de personas mayores.

Hace unos días fue la quema de varios motos y contenedores, o la apertura de los capós de varios coches para robarles la batería o, más recientemente, la rotura de los cristales, en varios días consecutivos, de algunos vehículos estacionados en la calle. Todo ello ha contribuido a aumentar la sensación de inseguridad entre los habitantes del barrio.

A esto hay que añadir que en las últimas semanas se han producido varios robos en comercios de la zona y algunas personas han sufrido acciones similares en plena calle, incluidos algunos robos con el uso del método del tirón hechos por una o varias personas que se desplazan en moto y que, además del robo del bolso, han provocado heridas por la violencia de la acción.

DENUNCIAS

Los vecinos denuncian que este aumento de la inseguridad se corresponde con la escasez de los efectivos policiales en las calles, algo que se viene denunciando en toda la ciudad desde hace meses. Y aunque se ha desplegado en el distrito la llamada policía de barrio, su presencia no llega para cubrir toda la zona.

Los comerciantes, que también han visto crecer el número de robos en sus tiendas, consideran que la presencia policial no es suficiente, lo que permite a los autores de los robos actuar casi con impunidad. Por ello exigen al distrito y al Ayuntamiento de la ciudad que pongan más vigilancia en las calles, tanto de día como de noche, para acabar con los robos y los actos vandálicos que se vienen produciendo en los últimos meses.

BOTELLÓN Y SUCIEDAD

Los vecinos también se quejan de los problemas de suciedad que se dan en determinados lugares del barrio, sobre todo en plazas y parques donde grupos de jóvenes llevan a cabo botellones.

Además de las molestias por el ruido que producen hasta altas horas de la madrugada, la suciedad que dejan tras de sí, y que permanece durante horas en la calle, sobre todo los días de fiesta, provoca indignación entre los vecinos que se ven afectados.

Ni sus avisos a la Guàrdia Urbana, que no cuenta con efectivos suficientes para actuar, ni sus quejas ante el distrito por la falta de limpieza han conseguido acabar con este fenómeno.