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Hace 15 años el barrio del Carmel sufrió un suceso que lo cambiaría para siempre. El 27 de enero del 2005 un movimiento de tierras en la construcción del túnel de la L5 del metro, ahora ya operativa, causó un socavón de 35 metros de profundidad y unos 20 de diámetro entre las calles de la Conca de Tremp, Sigüenza y el pasaje de Calafell.

Las consecuencias fueron catastróficas: un edificio y un garaje desaparecieron casi por completo formando un agujero enorme y el desastre natural obligó a desalojar a 1.289 personas de 530 pisos y dos colegios. Pero los daños fueron solo materiales, por cosas del destino no hubo ni heridos ni muertos.

DÍAS NEGROS EN EL CARMEL

Los vecinos fueron los verdaderos héroes del suceso que marcó para siempre al barrio. Muchos de ellos, al oír el crujido del suelo, comenzaron a llamar a los interfonos de los bloques del perímetro afectado y consiguieron que ningún habitante fuera consumido por la tierra. 

Dos días antes del hundimiento, un desprendimiento en el túnel obligó a desalojar la finca de la calle de Conca de Tremp, 2. Se intentó inyectar hormigón para estabilizar la zona, pero no fue suficiente para evitar la catástrofe. En total se evacuaron 84 edificios. A los pocos días, cerca de 350 vecinos pudieron volver a sus casas. Pero el 3 de febrero otro corrimiento de tierras obligó a desalojar de nuevo las fincas. La Generalitat tuvo que derribar tres edificios porque quedaron muy afectados. Algunos residentes tardaron dos años en volver a sus casas.

ZONA 0, UN PUNTO Y A PARTE

Aunque los comerciantes y el vecindario pudieron volver al lugar de los hechos, los primeros tres años fueron extraños. Según Fé Fernández, una vecina con la que pudo hablar Metrópoli Abierta, "la gente tenía miedo a pasar por la calle". Fue tan intenso el pavor que muchos cogieron a la zona 0, que una gran parte del vecindario abandonó el barrio.

Muchos afectados fueron realojados en otras zonas de la ciudad y otras personas, "sobre todo jóvenes, también se fueron. El socavón y la posterior crisis hicieron bajar mucho los precios de los pisos. La población envejeció mucho y vino mucha inmigración", explicó la comerciante a este medio.  

IRREGULARIDADES Y MALAS PRAXIS

El caso, además, puso sobre la mesa el cobro de comisiones ilegales por la adjudicación de la obra pública en Catalunya. “Ustedes tienen un problema, y este problema se llama 3%”, le espetó en febrero del 2005 el president de la GeneralitatPasqual Maragall, al entonces jefe de la oposición, Artur Mas

Con el tiempo se supo que el hundimiento se había debido a una mala praxis por parte de los constructores. Hubo una falla del terreno que no se detectó, se emplearon materiales de poca calidad y hubo errores en los cálculos de las obras e inspecciones. El caso llegó a los tribunales, pero se acabó archivando tras la retiradas de las denuncias, muchas de vecinos tras cobrar las indemnizaciones. 

UN PROYECTO QUE JAMÁS LLEGÓ A SU FIN

15 años después del fatídico derrumbe, El Carmel actual no tiene nada que ver con el de entonces. Aunque el barrio ha ido mejorando, jamás podrá olvidar el hundimiento ni las cicatrices que ha dejado. 

En el socavón se tiró cerca de 15.000 metros cúbicos de hormigón para evitar un nuevo susto y en la superficie se urbanizó un parque infantil con un suelo de arena. Aunque este arreglo debía ser provisional el Ayuntamiento no ha hecho nada más por arreglarlo. El proyecto definitivo contemplaba una zona de verde y de juegos, un aparcamiento subterráneo, un edificio de pisos sociales y un equipamiento de barrio.