Si uno pasea por la calle Bolívar no percibe nada extraño. Normalidad absoluta. Sin embargo, detrás de la aparente normalidad se esconden –a veces– historias atroces. Para no dormir. Este es el caso de unos vecinos del barrio de Vallcarca, la zona olvidada del distrito de Gràcia.

Feliciano Castillo y Paco Escudero son dos de los afectados por las expropiaciones y demoliciones de edificios que ha sufrido la zona en estos últimos 50 años. Ahora a esta situación de inestabilidad se suma otra: la okupación de un solar colindante por parte de unos supuestos “delincuentes rumanos” que no les dejan dormir. Ni vivir.

Gritos, ruidos, fiestas nocturnas y peleas se ha convertido en su pan de cada día. Incluso “robaron los tubos de plomo y dejaron escapar el gas”, según han contado a Metrópoli Abierta. La situación empezó el 13 de diciembre de 2017 cuando este grupo de jóvenes de unos 25 años okupó una finca del Ayuntamiento en la avenida Vallcarca que en su momento había sido un túnel de lavado y ahora pretende convertirse en un punto verde.

Los okupas acumulan basura en la zona donde pasan el tiempo pelando cables / P.B.
Los okupas acumulan basura en la zona donde pasan el tiempo pelando cables / P.B.

La gota que colmó el vaso fue cuando los okupas “forzaron la puerta, hicieron un agujero y robaron unos cables provocando una gran fuga de gas”, según han explicado los vecinos a este medio. En ese momento decidieron poner una denuncia para expulsar a los delincuentes. Sin embargo, no fue posible hacer un desahucio exprés porque según el consistorio “hubo una descoordinación” y no consiguieron “acreditar el tiempo transcurrido desde que ocuparon el solar”.

Por eso, “se aplicó el procedimiento de oficio y ahora los ocupantes podrán presentar alegaciones”, según declaró el consistorio. Un proceso lento. “Pensaba que el regidor Eloi Badia empatizaría y se involucraría”, ha confesado uno de los vecinos. “El Ayuntamiento no ha mostrado sensibilidad”, ha añadido apesadumbrado.

Los vecinos, hartos de la situación, acudieron a la audiencia pública del 7 de febrero para denunciar el caso. Eloi Badia se mostró distante con el tema y propuso una reunión posterior a la audiencia. La cita nunca llegó. Es por ello que Feliciano Castillo envió un burofax el pasado 13 de febrero al regidor Eloi Badia y, dos horas después, acordaron una reunión para la semana que viene.

Hasta el momento, los vecinos no han logrado entenderse con el consistorio. Ellos creen que “hay connivencia política”, mientras el regidor en la audiencia quiso dejar claro que “connivencia, ni una”, Los vecinos y el equipo de Eloi Badia sí que coinciden en algo: la Guàrdia Urbana tiene constancia de la situación. “La Guàrdia Urbana nos dijo 'no os enfrentéis a ellos porque son muy peligrosos'”, han contado los vecinos.

Vallcarca es el barrio del distrito de Gràcia que más afectado se ha visto por los planos urbanísticos. Las expropiaciones de edificios han provocado la huida de los vecinos y el comercio de proximidad, dejando paso a okupaciones masivas y asentamientos en solares que se intensifican año tras año.

El piso superior del inmueble se encuentra en un estado deplorable / P.B.
El piso superior del inmueble se encuentra en un estado deplorable / P.B.

El Ayuntamiento ha propuesto impulsar un nuevo MPGM (Modificación del Plan General Metropolitano) que se encontraba paralizado desde 2002. No obstante, los vecinos de la calle Bolívar se quejan de quedar excluidos en esta nueva modificación que, de todos modos, aún no se ha ejecutado.

Feliciano Castillo lleva 40 años viviendo en la casa que ahora cae a trozos. En diciembre de 2015, recibió la notificación de expropiación del inmueble que ahora es propiedad del Ayuntamiento. Según dicta la ley, ya no existe el derecho a arrendamiento, pero mientras no se inicie el desahucio administrativo para determinar la indemnización que le puede corresponder, está en su derecho de permanecer en la vivienda como precarista.

Los techos del inmueble presentan grietas y filtraciones / P.B.
Los techos del inmueble presentan grietas y filtraciones / P.B.

“Solo quiero que termine esta agonía”, ha suspirado Feliciano Castillo. “Quiero que me digan si seguiremos aquí o cuándo nos echarán”, ha especificado el vecino que a día de hoy se encuentra bajo tratamiento psicológico. “Me dan pastillas para dormir y precisamente lo que necesito es no dormir”, ha añadido con una risa histérica. No quieren dormir porque les da miedo que en cualquier momento les puedan forzar la puerta y okupar su casa.

“Me da miedo salir de casa porque en cualquier momento nos pueden okupar. Es una situación muy angustiosa”, ha confesado Paco Escudero. Con los ojos llorosos, asustados y refugiados en su casa siguen los vecinos. A la espera de buenas noticias y cambios favorables.