Los números se pueden interpretar de muchas formas. En ocasiones, los políticos suelen dar a las cifras el valor que les interesa en cada momento. El regidor de Gràcia, Eloi Badia, no es una excepción. "Más de 5.000 firmas para cambiar el nombre de la avenida Príncipe de Astúries", titula el distrito de Gràcia una noticia para justificar la intención de cambiar la denominación de la importante calle que parte los distritos de Gràcia y Sarrià-Sant Gervasi, o lo que es lo mismo sacar del callejero barcelonés al Príncipe de Asturias, ahora ya coronado Rey Felipe VI. La realidad es que solo el 1,5% de los vecinos de estos distritos apoyan el cambio.

Concretamente, el número de personas que han firmado la iniciativa ciudadana para cambiar el nombre de Príncep d'Astúries por el de Riera de Cassoles ha sido de 5.356 entre los distritos de Gràcia y de Sarrià-Sant Gervasi. En Gràcia, los vecinos que apoyan la propuesta son 2.094, mientras que en el distrito colindante son 1.956. Ambos distritos cuentan con 271.300 habitantes, Gràcia 121.566, y Sarrià-Sant Gervasi, 149.734, según los datos que figuran en el padrón estadístico del Ayuntamiento de 2017.

En la nota publicada, el Ayuntamiento de Barcelona saca pecho del "alto nivel de participación", ya que entre los dos distritos se ha "cuadruplicado el número de firmas exigidas (1.170) para sacar adelante la iniciativa ciudadana", según lo que establece el Reglamento de Participación Ciudadana. La realidad, se mire como se mire, es otra de muy distinta. Solo el 1,5 de la población de los dos distritos ha hecho el gesto de firmar el cambio de nombre.

VOTACIÓN EN LOS PLENOS

Para que la propuesta prospere, ahora se deben validar y certificar los firmas y que los dos distritos aprueben el cambio. Si los dos plenarios apuestan por la modificación, la iniciativa se elevará a la Ponencia del Nomenclátor, que será quien decidirá finalmente qué se hace. En principio, y salvo sorpresas mayúsculas, Barcelona en ComúERCPDeCAT y la CUP apoyarán la nueva denominación.

Si se materializa el cambio, la avenida, que transcurre entre la plaza de Lesseps y la Via Augusta, recuperará el nombre que tuvo hasta 1929, cuando se cambió por el de Príncep d'Astúries, aunque en 1931, con el triunfo de la República, pasó a denominarse calle de Enric Prat de la Riba. El triunfo franquista en la Guerra Civil tumbó a Prat de la Riba y recuperó el del título que ostenta el hijo del Rey (y que ahora es Princesa de Asturias por la hija de Felipe VI, Leonor). El nombre de Riera de Cassoles proviene de una de las rieras que bajaban desde la sierra de Collserola y que seguía el trazado de la actual calle.

Imagen de cómo quedará la avenida del Príncep d'Astúries tras las obras / AJUNTAMENT DE BARCELONA
Imagen virtual de la futura remodelación de la avenida del Príncep d'Astúries / AYUNTAMIENTO DE BCN 

La propuesta para modificar el nombre de la avenida coincide con la reforma integral de la vía. Los principales objetivos de los trabajos son dar prioridad al peatón, revitalizar la avenida y mejorar la conexión entre los barrios. Una vez finalizadas las obras, las mejoras más visibles serán aceras más amplias (de 4,5 metros, el doble que ahora en algunos puntos) y la reducción de los carriles de circulación actuales, que pasarán de cuatro a tres. Los trabajos costarán unos 4,9 millones y se prolongarán alrededor de un año. La intención del gobierno de Ada Colau es que la reforma esté lista en marzo del 2019 para que la nueva avenida pueda ser inaugurada antes de las elecciones municipales.

Si quieres leer más noticias como esta y estar informado de la actualidad de Barcelona, descárgate nuestra app para iOS y Android.