La amenaza de derribo ha vuelto. Esta última semana, los vecinos de Vallcarca han empezado a movilizarse para evitar la desaparición del Triangle, una isla de edificios situada en la avenida Vallcarca. Hace cuatro días ocuparon una vivienda en la calle Cambrils número 3 y han colgado en las fachadas pancartas con un claro mensaje: “No nos echarán”.

Los implicados han mostrado su indignación y su súplica a través de las redes sociales: quieren que el edificio –también conocido como AA5– quede tal y como está, y que se respete la decisión tomada durante las Jornadas Participativas de 2017. Con el fin de hacer llegar la petición a más gente, la Asamblea de Vallcarca ha impulsado una recogida de firmas a través de la plataforma Change.org en la que han participado ya más de 900 personas.

¿LOS 'COMUNS' SACRIFICARÁN LA ISLA?

El nuevo plan Vallcarca –provisional– está cerca de convertirse en una realidad con más espacio verde. La negociación política es extenuante y es evidente que cualquier cambio de última hora será decisivo de cara al pleno definitivo del 28 de septiembre.

En un principio, tal como se reflejó en la última comisión de urbanismo, se aprobará con los votos de Barcelona en Comú, la CUP y ERC. La sorpresa de los vecinos es que los 'comuns', cuyo regidor en el distrito de Gràcia es Eloi Badia, apostarían por derribar el Triangle y así “poder salvar” la reforma del barrio y los proyectos aprobados por concurso.

UN PROYECTO PARTICIPATIVO

Los vecinos, decepcionados, han recalcado que a lo largo de un año y medio han trabajado con los técnicos del Ayuntamiento de Barcelona y los arquitectos vecinales (Volta, ASF y Arquitecte Gràcia Nord) para “encajar las distintas propuestas y hacerlas viables técnicamente”.

En este sentido, han recordado que el proyecto Arrels ganó un concurso valorado por el consistorio y otras entidades como parte del jurado. Además, llevaron a cabo un proceso participativo en el que se acordó mantener tres de las cinco piezas que conforman la isla para “aumentar la edificabilidad”.

UNA ISLA DE PROPIEDAD MUNICIPAL

Se trata de una isla formada por cinco edificios –mayoritariamente de propiedad municipal– con 1.048 metros cuadrados. Dentro habitan vecinos y hay distintos espacios comerciales activos. “¿No ha habido suficientes derribos ya en Vallcarca?”, se preguntan de forma retórica. Es por eso que, finalmente, apuestan por una “rehabilitación” de la infraestructura.

“Consideramos más importante mantener los edificios ya construidos, con la correspondiente historia de la ciudad, que no aumentar el vial”, han argumentado. “Estos edificios no están en ruina”, han zanjado esperanzados.