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La plaza de la Vila llena hasta la bandera. No es por una paella popular. Ni por una jornada castellera. Varios centenares de personas se concentran este martes por la tarde para denunciar la violación a una joven que volvía a casa después de salir en las fiestas de Gràcia. “La noche es nuestra. Si tocan a una, nos tocan a todas”, resuena en el barrio.

Cientos de personas protestan en Gràcia contra la violación de una joven

Cientos de personas protestan en Gràcia por la violación de una joven / PB

La fiesta se ha congelado temporalmente. La mayoría de calles han cerrado el “chiringuito” durante unas horas para sumarse a la iniciativa impulsada por distintos colectivos feministas. Con una marcha pacífica, han querido mostrar el rechazo a las agresiones machistas en las fiestas y han pedido que ninguna violación quede sin respuesta. Lo han hecho a través de una gran pancarta que ha encabezado la manifestación y con comunicado que han leído al final del recorrido, en la plaza de Lesseps.

EL CALVARIO TRAS LA AGRESIÓN

En él describen el calvario que sufrió la víctima tras la agresión. “El proceso para denunciar y ser atendida en un hospital supuso varios viajes por la ciudad de Barcelona. La joven que sufrió la violación en Vallcarca la madrugada del domingo, tuvo que ir “de un hospital privado a otro para encontrar a alguien que pudiera atenderla y tuvo que asistir más de una vez a la misma comisaría para poder hacer efectiva la denuncia”. Según reza el comunicado, “eso es debido a una sociedad que sigue mirando a otro lado ante las violencias machistas”.

La condena va más allá. Los colectivos atribuyen el miedo a denunciar –por dar explicaciones, verse cuestionada, tener que revivir el abuso– a la falta de apoyo por parte de las instituciones y a la banalización. En esta tónica, revelan que durante las fiestas otra joven ha sido violada, aunque su caso no ha trascendido.

Pancarta de la manifestación contra la violación de una joven en Gràcia / ^B

Pancarta de la manifestación contra la violación de una joven en Gràcia / PB

A lo largo de la marcha se han repetido –a modo de mantra colectivo– proclamas como “visca, visca, visca la lluita feminista” o “no estás sola”. Durante la hora y media que ha durado la protesta, el tráfico en la calle Gran de Gràcia se ha visto alterado y tanto agentes como vigilantes en las calles han dado las explicaciones pertinentes sobre la situación.

ACCIONES DE LOS "PUNTOS LILAS"

La alcaldesa accidental, la teniente de alcalde Laia Bonet, y la presidenta de la Fundació Festa Major de Gràcia, Carla Carbonell, han lamentado la agresión en declaraciones a los medios tras la concentración. Respecto a la influencia de los “puntos lilas” han asegurado que están para “visibilizar esta lacra que todavía está presente en nuestra sociedad”. Así, desde el comienzo de las fiestas, han llevado a cabo 2.536 acciones de sensibilización, 21 asesorías y 22 intervenciones.

Durante la manifestación algunas asistentas han tirado bombas de humo de color morado. Al final, han prendido varias antorchas y han quemado sentencias de violaciones en una pequeña hoguera. “El problema no son nuestras acciones sino que la atención tiene que ir dirigida al grave conflicto social tan generalizado por todo el mundo: el sistema patriarcal que hace creer a los hombres que pueden acceder a nuestros cuerpos cuando quieran y como quieran, situándose en una posición privilegiada y otorgándose un poder sobre nosotras”.

Botes de humo violetas durante la manifestación en contra de la violación / PB

Botes de humo violetas durante la manifestación / PB

Además de las agresiones, los vecinos de las calles decoradas han colgado pancartas diciendo que están “quemados”, en alusión a los actos vandálicos que se han producido durante la pasada noche en la calle Llibertat. Tampoco se han olvidado de los destrozos que sufrió la plaza del Nord por parte de un grupo de personas que se quejaba del contenido “racista” de la decoración inspirada en una reserva india.