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El lago de la Creueta del Coll no abrirá en todo el verano. La popular zona de baños del barrio de El Coll, en Gràcia, tenía que haber abierto al público el pasado 24 de junio. Un cartel en la puerta de las instalaciones advirte que el lago permanece cerrado por motivos técnicos. Finalmente, no abrirá.

Así lo ha confirmado este miércoles el Ayuntamiento de Barcelona a los casales de la zona y estos lo han hecho llegar a las familias. "Los gestores de la piscina de la Creueta del Coll nos han confirmado que permanecerá cerrada toda el verano", ha explicado uno de estos centros lúdicos a Metrópoli Abierta. El motivo del cierre es, al parecer, una importante fuga de agua situada bajo la piscina y que obligará a levantar todo el suelo para repararla.

Requerido por este medio, el presidente de la asociación de vecinos, Salvador Barrau, dice sentirse decepcionado por la falta de información por parte del actual equipo de gobierno, que en Gràcia lidera Eloi Badia. "No sabemos casi nada. Nos enteramos de lo que pasa por la prensa", dice Barrau.

A Barrau no le extraña que se produzcan fugas de agua. Recuerda que la piscina está construida sobre una antigua cantera, un terreno inestable. "El lago se construyó sobre unas columnas que, probablemente, se han movido. En la zona, además, se utilizó dinamita y las explosiones produjeron grietas tanto en la montaña como en el subsuelo. Si la losa está llena de grietas y hay que rehacerla de nuevo, no me extrañaría que se tape y ya no reabra", opina Barrau.

Según el Ayuntamiento, al poner en marcha a mediados de junio el sistema de filtración y circulación de agua se detectó un incremento notable de la pérdida de agua que no permetía llenar el lago para que funcionara correctamente como piscina. La avería es compleja y se tendrá que levantar todo el suelo para diagnosticar correctamente el problema y llevar a cabo las reparaciones oportunas. Las actuaciones de mejora pueden durar meses.

OTROS INCIDENTES

A finales de junio del año pasado, la piscina tuvo que cerrar de repente porque seis personas se hirieron con cristales tirados adrede al fondo del agua. No es el único acto incívico que el parque ha vivido el último año. El pasado enero, unos vandálicos destrozaron varios bancos y arrancaron una mesa de pícnic. Barrau asegura ahora que aquel episodio es agua pasada y que ya no se ha repetido. "La Guàrdia Urbana está muy encima".

El lago se encuentra en la que fue una antigua cantera que fue transformada en parque público en 1987 por los arquitectos Bohigas-Martorell-Mackay. De hecho, junto a la zona de baños hay una gran escultura de Eduardo Chillida. Se trata de un gran bloque de hormigón de 54 toneladas suspendido con cuatro cables que cuelgan de la montaña.

En mayo de 1998, tres personas resultaron heridas tras el desprendimiento de uno de los tensores. Aunque la esculttura está ahora en una zona cerrada al público, aquel año los tres heridos -con magulladuras y contusiones leves- estaban realizando una sesión fotográfica junto al momumento cuando se desprendió. La obra de Chillida acabó en el suelo y sufrió importantes daños.

El lago de la Creueta del Coll, que tiene 2.700 metros cuadrados y apenas 60 centímetros de fondo, dispone de capacidad para más de 800 personas. El espacio incluye, además, una gran plaza de 60.000 metros cuadrados y zonas de pícnic con una espectaculares vistas sobre la ciudad.