Bajó la persiana. Así, de la noche a la mañana, la esencia de El Rincón se desvaneció. Los vecinos sabían poco al principio. Que el dueño estaba mayor, que tenía prohibido poner las mesas en la terraza, que por ahí habían pasado grandes iconos de la literatura como Gabriel García Márquez (que vivió ahí cerca) o, más recientemente, el noctámbulo Víctor Nubla. Los vecinos no entendían casi nada.

El bar El Rincón de la Avenida República Argentina era mítico: no solo por sus ensaladillas rusas, sino por las privilegiadas vistas al Park Güell. Desde fuera parecía un bar sombrío, antiguo, cutre, sin embargo dentro era otra cosa, escondía una sorpresa: un gran ventanal mostraba (imponente) el puente de Vallcarca y, más al fondo, el caos de la ciudad. Y, más allá aún, trazando el horizonte –al final–, sí: el mar.

De repente, también de la noche a la mañana, aparecieron unas pintadas con un mensaje bien clarito: “Fuera chinos del barrio”. Por lo que se ve, algunos vecinos sabían más que otros. Este es el hecho: el bar que abrió Salvador en 1952 ahora lo regentará una familia china. Este martes la pintada ha desaparecido y en su lugar luce ahora un cartel (un papel) que anuncia la nueva apertura: el jueves 17 El Rincón volverá a abrir con un toque oriental.

Un papel anuncia que abrirán el jueves 17 | P.B.
Un cartel anuncia que abrirán el jueves 17 | P.B. 

Aunque no todo son malas noticias. La nueva propietaria ha explicado a Metrópoli Abierta que seguirán ofreciendo tapas, bocadillos y platos combinados. De hecho, están buscando a un camarero/cocinero para ello. Según su versión, el propietario “quería jubilarse” y por eso ellos se ocuparán ahora del bar.

El cambio no será tan drástico, es cierto, pero este aspecto no era el único que inquietaba a los vecinos de este barrio del distrito de Gràcia. Según ha contado una joven vecina a este medio, los asiáticos “cada vez se están quedando con más negocios”. De hecho, una pequeña pintada en uno de los contenedores de basura, como si de una herida se tratara, deja constancia de este malestar. “Chinos boicot... fuera bares chinos”, reza el garabato indignado y rebelde de un vecino (o vecina) –en cualquier caso, anónimo– del barrio.

Una de las pintadas que aún quedan cerca del bar El Rincón | P.B.
Una de las pintadas que aún quedan cerca del bar El Rincón | P.B.

En los últimos años Barcelona está experimentando un cambio significativo en los establecimientos. Por un lado, hay más bares manejados por asiáticos, por otro lado, más locales enfocan su negocio al turismo. Véase el caso del Bar Pitarra, que se ha convertido en pub irlandés, o los comercios de La Rambla o la zona del Park Güell, que donde antes había negocios centenarios, de toda la vida, ahora se encuentran tiendas de souvenirs cuyos propietarios son extranjeros. Algo es evidente: la ciudad se internacionaliza, pero el comercio, también.