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Los vecinos de Salvem L'Illa cruzan los dedos para que el Ayuntamiento retire su propuesta “chapucera” de construir vivienda social en medio de una isla de edificios, expropiando sus propiedades. Mientras, un poco más abajo, en Jardinets de Gràcia, el consistorio que lidera Ada Colau alardea de su exposición temporal APROP (Alojamientos de Proximidad Provisionales) con la que se pone una medalla en materia de vivienda social. Paradojas de la política.

Basándose en casos internacionales, el Ayuntamiento ha colocado en una especie de barracones dos pisos piloto para mostrar a los barceloneses cómo serán las viviendas provisionales que ha ideado. Y, ya de paso, hace campaña y aprovecha para rascar algún que otro voto de cara a las elecciones municipales de este año. Dos en uno. Aunque no hay ningún visitante. ¿Es un fracaso? Unas sábanas de Ikea despuntan desde fuera y el lema de la exposición reluce a su lado: “Para que no tengas que irte lejos”.  

SUBIDA DE ALQUILER EN BARCELONA

“A buenas horas”, piensan algunos que por la subida de alquiler han tenido que abandonar el centro en los últimos años. Y, además, sin perspectivas de volver después de que los socios de los comuns a nivel nacional se hayan cargado el acuerdo de Colau con Pedro Sánchez para limitar los precios de los alquileres de vivienda abusivos.

El salón y la cocina de los pisos piloto APROP en Gràcia / P. B.
El salón y la cocina de los pisos piloto APROP en Gràcia / P. B. 

Los que sí que podrán volver al centro con estos nuevos pisos son aquellos “que tienen dificultades para acceder a la vivienda en el entorno donde están arraigados (inscritos en el Registro de solicitantes de vivienda en el entorno), así como los que se encuentran en situación de vulnerabilidad respecto a su domicilio”. El primero de estos módulos se estrenará en febrero en el Gòtic. Luego llegarán otros en la Bordeta y el Parc i la Llacuna del Poblenou. Ninguna en el distrito de Gràcia por ahora.

LOS PISOS APROP COSTARÁN 5,3 MILLONES DE EUROS

Los denominados APROP se emplazarán en solares vacíos pendientes de ser ocupados por viviendas y equipamientos. Así, su objetivo final es “reducir a un período de entre y cinco meses el plazo de construcción” y "combatir la gentrificación". El consistorio prevé alquilarlas por ciclos de seis años y que duren un mínimo de dos ciclos. Y para llevar a cabo las edificaciones cuentan con un presupuesto de 5,3 millones dedicados a los 92 alojamientos (21 individuales y 71 dobles) con una capacidad máxima para 250 personas.

En la exposición se incluyen testimonios audiovisuales –en inglés– de personas que han sido beneficiarias de este tipo de alojamiento en otros países europeos. También hay folletos informativos en el mismo idioma, por si acaso algún turista quiere saber qué está pasando, qué significa ese barracón –¿minimalista?– en medio de la pequeña rambla que conecta con Vila de Gràcia.

PISOS SACADOS DE IKEA

Los pisos se asemejan a una instalación de Ikea, una multinacional que no encaja con la filosofía de los comuns. No les falta ningún detalle. Ni las luces en la cama para leer, ni la manta para taparse mientras ven la televisión, ni el termo para transportar agua caliente. Tanto el modelo familiar como el otro, el “de pareja”, aparentan ser cómodos y se alejan de la idea claustrofóbica que plantean los pisos colmena.

Así será la habitación de pareja en los pisos provisionales APROP / P. B.
Así será la habitación de pareja en los pisos provisionales APROP / P. B. 

Los votantes de Colau se vieron seducidos con la promesa de 4.000 pisos nuevos de alquiler asequible . Es por eso que el Ayuntamiento ha sacado pecho en esta exposición con sus “logros”. “En 2021 habremos doblado el parque público de alquiler. Para lograrlo, se han impulsado 72 nuevas promociones, 4.644 viviendas, el 80 % de las cuales será de alquiler”, destacan en un panel. No obstante, tal como admitió el regidor de viviendaJosep Maria Montaner, antes de las elecciones solo se habrán construido en total 800 nuevos pisos.

La exposición APROP seguirá como un pegote en Gràcia hasta el 24 de febrero. Luego verá la luz la primera promoción real en el Gòtic, ubicada entre las calles Nou de Sant Francesc y Rull, que ya ha dividido a los vecinos. Algunos de ellos consideran que ese espacio no debería ocuparse porque es uno de los pocos que quedan libres en el barrio. Mientras, otros creen que es un buen método para acabar con el ruido nocturno y el botellón en el solar. En cualquier caso, veremos qué pasa.