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Nadie se imaginaba que la uralita desencadenaría tales riesgos para la salud. Después del eco de los casos de afectados por el amianto en el Metro de Barcelona –con una persona fallecida–, los vecinos de Gràcia han querido prevenir... antes que curar. Con el fin de conseguir una buena retirada de la cubierta del viejo mercado de la Abaceria, que contiene amianto, algunos de ellos han impulsado una nueva plataforma: Afectats Abaceria.

En la última audiencia pública del distrito, los vecinos pidieron al regidor Eloi Badia que les facilitara el proyecto completo de desamiantado. Al parecer, la empresa encargada de esta fase crítica del proceso (que empezará a mediados de marzo) les ha sugerido que con cerrar las ventanas por la mañana será suficiente para mantener su salud a raya. Sin embargo, no es tan fácil: este proceso se alargará durante dos meses como mínimo. Y, hay más.

URALITA ONDULADA EN GRÀCIA

Tal como recuerdan los vecinos, la cubierta tiene una superficie de “unos 3.500 metros cuadrados, que suponen unos 9.000 metros cuadrados de uralita ondulada, justo en el corazón del barrio más densamente poblado de Barcelona”. Esta cubierta –¿una carcasa inerte?– está formada por placas de fibrocemento en dos capas. En otras palabras, contiene entre un 10 % y un 15 % de amianto dentro de su composición, que se solo se liberaría en caso de que el material se rompiera.

No obstante, los vecinos recuerdan que la mayoría de edificios que rodean la Abaceria “están al lado del mercado, a poco más de cinco metros de distancia”. “¿Pretenden garantizar una retirada segura del amianto pidiéndonos que cerremos las ventanas?”, lanza la plataforma que espera una reacción resolutiva por parte del consistorio. “Y después, ¿qué?”, se preguntan.

Los vecinos también han resaltado que advirtieron a la empresa de desamianto que “en su plan no tenían identificados más de 20 bajantes de fibrocemento”, y que eso les genera desconfianza. Por ahora, este miércoles por la noche se reunirán por primera vez con todas las partes implicadas en el proceso. Y esperan poder llegar a un acuerdo que no ponga en riesgo su salud.