Si alguien pasa estos días junto al mercado de la Abaceria de Gràcia, entre la travessera de Gràcia y la calle de Torrijos, le llamará la atención ver el emblemático equipamiento cubierto por una gran lona de plástico. El objetivo es aislar el edificio para evitar que se escapen partículas de fibrocemento -muy peligrosas para la salud- durante la última fase de la retirada del amianto del viejo edificio.

La paralización de las obras durante la fase más aguda de la pandemia dejó el desamiantado de la Abaceria a medias. Como explicó en su momento el gerente de Mercados, Màxim López, a Metrópoli Abierta, el desamiantado constaba de cuatro fases. Con la llegada del coronavirus, los trabjos se pararon en toda la ciudad. En el caso de la Abaceria prosiguieron durante unos días para concluir la primera fase. "Era muy peligroso dejarla a medias".

El mercado de la Abaceria, con la lona / JORDI SUBIRANA
El mercado de la Abaceria, con la lona / JORDI SUBIRANA

¿QUÉ ES EL AMIANTO?

El amianto o asbesto se encuentra en el fibrocemento, un material muy utilizado en la construcción hace décadas. Principalmente, fue utilizado por la empresa Uralita. El simple contacto con el amianto no comporta riesgo para la salud, pero cuando se manipula y se producen roturas, las partículas quedan en suspensión en el aire y se pueden respirar. El amianto puede producir enfermedades graves del aparato respiratorio. 

La obra de la Abaceria se pudo retomar en junio. Durante el verano se cubrió con una lona la fachada lateral del mercado de la calle de Puigmartí y, posteriormente, se retiró el amianto. Ahora, la operación se repite con la cubierta central, la de mayor tamaño y más complicada, en la parte de la calle de la Mare de Deú dels Desamparats. 

PREVISIÓN DE FINALIZACIÓN: 2022

La reforma de viejo mercado en un nuevo equipamiento acumula años de retrasos. El último calendario de antes de la pandemia es que la transformación pueda estar acabada en la primavera de 2022, aunque habrá que ver si se puede cumplir. A lo largo de estos meses, los arquitectos han seguido trabajando en la redacción del proyecto ejecutivo de la obra. Desde julio de 2018, los comerciantes de la Abaceria están instalados en una carpa provisional en la parte norte del paseo de Sant Joan.

Del viejo mercado de la Abaceria se conservará la estructura metálica exterior, que está protegida por el catálogo del patrimonio. El nuevo equipamiento, con dos plantas de calle y dos plantas subterráneas, contará con una superficie de casi 3.600 metros cuadrados. El edificio tendrá 43 paradas de alimentación y otras 13 exteriores que no serán de alimentación. También dispondrá de un autoservicio, un espacio de economía colaborativa, un aparcamiento con 52 plazas, almacenes y despachos, entre otras zonas. El proyecto tiene un presupuesto que ronda los 25 millones de euros.

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