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La delincuencia sigue golpeando al barrio de Sant Antoni. Así lo ha expresado en un comunicado el grupo Comerciants de Sant Antoni per la Seguretat, conformado por 200 miembros, al alegar que “en los últimos seis meses hemos sufrido 110 robos o intentos de robo en nuestros establecimientos. La mayoría de los sucesos han tenido lugar por la noche, cuando revientan las persianas e ingresan a nuestros negocios para sustraer efectivo u objetos fácilmente vendibles”. Aunque en una conversación del pasado junio con Metrópoli Abierta, también reconocieron que se han producido atracos puntuales con arma blanca durante el día.

El hecho de que el crecimiento de la delincuencia empezara a materializarse con fuerza seis meses atrás, ha llevado a los comerciantes a movilizarse. Pero lamentan que los esfuerzos que han destinado a entrevistarse con miembros de los cuerpos de seguridad, el Ayuntamiento y hasta el nuevo teniente Alcalde de Barcelona, Albert Batlle, han “caído en saco roto”. ¿La razón? “Las pocas detenciones que se han llevado a cabo en el barrio no son efectivas ya que, a las pocas horas, los ladrones están libres de nuevo y robando nuestros locales”. Esta semana ya han sufrido cinco nuevos hurtos en una sola noche.

Como Comerciants de Sant Antoni per la Seguretat detalló a Metrópoli Abierta en la misma conversación del pasado junio, una de las razones por las cuales la delincuencia se ha ‘instalado’ en el barrio, son las obras que se están dando en algunas de sus manzanas. "Llevamos meses con el asfalto levantado y con el tráfico cortado. Por la noche, apenas hay peatones por estas calles. A esto hay que añadirle que muchas veces las luces no funcionan, lo que facilita aún más la tarea a los ladrones", aseguraron.

Este grupo de comerciantes recuerda que hay gente que “empieza a estar asustada” y se preguntan “cuándo va a terminar esta situación”. Una de las iniciativas que han impulsado para intentar revertirla es la campaña Vigila, que consiste en pegar carteles y flyers por el barrio que dicen: “Si ves algo extraño, llama al 112”. Su intención es animar a los vecinos a interponer más denuncias y, al mismo tiempo, contribuir a que la inseguridad se marche del barrio al que llaman hogar.