Las primeras casas con viviendas unifamiliares del Eixample se construyeron en la confluencia de las calles de Consell de Cent con Roger de Llúria. Las fincas se levantaron en 1863 y llevan el nombre del comerciante y propietario de los terrenos, Josep Cerdà, y no el de Ildefons Cerdà, el ingeniero que ideó el distrito barcelonés. El proyecto orginal contemplaba cuatro edificios, uno por esquina, de los que actualmente quedan tres (el cuarto fue derribado en 1960). Dos de las fachadas fueron decoradas con pinturas murales de estilo veneciano, parecidas a algunas de las que se pueden ver en algunos palacios ducales italianos del siglo XV. Las Casas Cerdà están consideradas Bien Cultural de Interés Nacional desde 2015. El arquitecto que las construyo fue Antoni Valls Galí.

Las tres fachadas del edificio situado en la calle de Consell de Cent, 340, se han acabado de restaurar en diciembre. La finca ha estado más de dos años en obras, pero el resultado final es espectacular, un cuadro veneciano a pie de calle. Las restauración la han llevado a cabo Elena Moral y Cristina Macho y la empresa que ha ejecutado las obras ha sido Prosire Ibérica, especialista en la rehabilitación de fachadas y edificios.

El director de la empresa y arquitecto Saúl Naya explica que llevan más de cinco años con el proyecto. "Se ha hecho un reinterpretación lo más fiel posible a los dibujos originales". Pero expone la dificultad al disponer únicamente una foto en blanco y negro y algunos de los estudios de los autores. En la página web de Prosire Ibérica se puede consultar la investigación histórica y los estudios realizados .

UNIFICAR LOS COMERCIOS

Las obras están prácticamente terminadas, pero queda el remate final, la parte baja de las fachadas del edificio. Carlos, de la papelería Ligilsa, ha vivido todos los trabajos. "Los andamios los pusieron en septiembre de 2015 y han acabado a finales de año". Ahora, cuenta, queda unificar las persianas, los mármoles y los letreros de los siete comercios de la finca. Las obras, añade el responsable de Prosire, deberían empezar pronto y espera que estén listas antes del verano.  

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Fotografía original que ha servido para inspirar la rehabilitación del edificio , publicada en La Vanguardia.

El estudio realizado ha permitido determinar que las pinturas originales fueron obra de Antonio Pascutti Achile Batistucci, pintores de la escuela veneciana. En los años 70, los murales se taparon y el edificio se pintó de rojo. En 1986, el pintor Jordi Castells hizo una rehabilitación que intentó recuperar los dibujos de Pascutti y Batistucci.

Elena Moral dice que los trabajos han sido árduos, primero de documentación y posteriormente a pie de obra. La restauradora explica que la reinterpretación es bastante exacta, "especialmente en la primera y segunda planta, donde se contaba con las incisiones y restos de color. Los lienzos son muy parecidos". En la parte alta del edificio, con las decoraciones de los ángelitos, se ha extrapolado algo más. En cualquier caso, la obra es muy respetuosa. "Lo complicado ha sido, con tantos colores, que nada desentone. Hemos intentado recuperar la armonía global", añade la restauradora. En 1863, seguramente, los colores eran más estridentes. En aquella época gustaban así, recuerda Moral.

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Fachada de Consell de Cent, 340, restaurada / ÁLVARO VENTURA

Justo enfrente del edificio de Consell de Cent 340, en el lado montaña/Besòs, se encuentra el hotel Catalonia Eixample 1964, que es la otra Casa Cerdà con murales. La última restauración data de hace 15 años y del edificio original sólo queda la fachada. De hecho, en el resto de las fincas se han llevado a cabo nuevas distribuciones, como en la que se acaba de restaurar. De 1863 únicamente queda la fachada y la escalera interior. 

La finca restante se encuentra en el lado montaña/Llobregat de Consell de Cent con Roger de Llúria. En los bajos del inmueble está la farmacia Miserachs, con décadas en el barrio. "El edificio fue restaurado hace tres años", cuenta Marta, de la farmacia. Éste inmueble, a diferencia de los otros dos, no tiene murales en las fachadas.

De vez en cuando, se acercan a las Casas Cerdà algunos grupos de turistas acompañados de guías que les dan explicaciones. Probablemente, con la restauración, las visitas se multiplicarán en los próximos meses. Po ahora, decenas de personas inmortalizan a diario estos murales venecianos en el corazón del Eixample.