La reforma del mercado de Sant Antoni está a punto de culminarse. La apertura de puertas será el próximo día 23. La remodelación ha tardado nueve años en ser una realidad y ha costado unos 80 millones de euros, unos 20 más de los previstos inicialmente y 10 respecto al último mandato de Xavier Trias, cuando se presupuestó en unos 70.

Desde el Instituto de Mercados de Barcelona, el gerente Màxim López enumera algunos de los gastos de los últimos años y que son obras del urbanización del entorno del mercado --al margen de la superilla que se está construyendo en las calles de los alrededores--, las marquesinas exteriores para el mercado dominical, mejoras dictadas por los bomberos, el desmontaje de la carpa provisional y la recompra de las paradas de los comerciantes que han decidido cerrar el negocio y no continuar. 

La actividad en el interior del mercado este martes es frenético. "Vamos a tope", dice la presidenta de los comerciantes de la alimentación, Maria Masclans. Los industriales se afañan en acabar las paradas, pero en algunas los trabajos van tan retrasados que parece difícil que estén listas para dentro de una semana.

El tiempo que los vendedores han tenido para montar los negocios ha sido justo, apenas unos tres meses. "El primer permiso para construir las tiendas se dio el 15 de febrero. Es una obra compleja", añade Masclans. Seguramente, la construcción de los comercios hubiera necesitado algo más de tiempo.

EL GIMNASIO, EN OTOÑO

El nuevo mercado de Sant Antoni dispondrá de 235 establecimientos. Del total, 52 serán de productos frescos, 105 del mercado de los encantes --en general ropa y complementos-- , y 78 del mercado dominical del libro viejo. "Son tres mercados en uno", recuerda el concejal de Mercados, Agustí Colom

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Operarios trabajando en el interior del mercado de Sant Antoni / JORDI SUBIRANA

El edificio, además, incoporará un supermercado Lidl, que también abrirá el día 23, y un gimnasio de la cadena Duet Fit que levantará la persiana en otoño. Ésta misma fecha es la que se baraja por poner en marcha el espacio vecinal, cuyas obras están terminadas, pero que todavía se tiene que licitar.

El mercado también dispondra de 400 plazas de aparcamiento para los clientes y una planta subterránea para zona de carga y descarga de mercancias, almacenes y gestión de residuos. La superficie total construida será de más de 53.000 metros cuadrados distribuidos en cinco niveles.

LOCALES DE DEGUSTACIÓN

El mercado de Sant Antoni contará con seis locales de degustación --sin taburetes-- y tres bares. Precisamente, una de las preocupaciones de muchos es que el mercado se convierta en una nueva Boqueria y que los clientes habituales sean turistas. "Habrá que ver los precios de los productos y si los vecinos los podemos pagar", comenta Xavier Gómez, cliente habitual de la carpa provisional --que cerrará el próximo sábado-- instalada en la ronda de Sant Antoni.

El regidor de Comercio se apresta a asegurar que Sant Antoni es un mercado de barrio y de ciudad y que el Ayuntamiento ya ha tomado medidas para evitar que se convierta en un nuevo polo turístico. Colom dice que se ha limitado la apertura de negocios más enfocados al turismo, como bares y restaurantes. Se anunció en febrero y quizá la medida ha llegado tarde. En Sant Antoni ya hay 445 licencias de restauración.

Otra de las preocupaciones de Sant Antoni es el aumento de los precios de alquiler que ya están produciendo en el barrio. El precio medio de un piso de 60 metros cuadrados está en más de 900 euros, y algunos alquileres se disparan a los 1.200 o 1.300 euros al mes. "Es el sueldo de muchas personas", subraya Xavier Caballé, de la plataforma Fem Sant Antoni.

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Un tramo de la muralla medieval que se ha recuperado durante la reforma del mercado / J S

Según el Ayuntamiento, la solución a los altos alquileres pasa por regular los precios y fijar índices de referencia como ya hacen algunas ciudades como París y Berlín. El gobierno de Ada Colau también ha propuesto reformar la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) para que los contratos de alquiler sean más largos, alrededor de cinco años frente a los tres actuales. 

Los restos arqueológicos hallados durante la reforma han ralentizado notablemente el proyecto y ha sido también una de las causas del encarecimiento. La remodelación, sin embargo, ha permitido conservar tramos de la muralla medieval, axí como restos romanos. Uno de los fragmentos hallados es de la Via Augusta del siglo I. Son un total de 30 metros que todavía están pendientes de musealizar.