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El mercado de Sant Antoni ya tiene fecha de apertura. Será el próximo 23 de mayo. Tras nueve años de obras --desde que se instaló la carpa provisional para las paradas de alimentación--, el nuevo equipamiento abrirá las puertas. Pero será ese día por orden municipal, no porque todos los trabajos estén acabados. Los paradistas van a contrarreloj para tener su negocio listo, las obras exteriores parece que van algo retrasadas y el gimnasio Duet Fit todavía tardará algunos meses en estar operativo. Los trabajos empezaron con Jordi Hereu de alcalde, en 2010, y acabarán con Ada Colau, en 2018. Entre ambos gobernó Xavier Trias, entre 2011 y 2015.

El edificio histórico del mercado luce en todo su esplendor. De puertas para adentro, el consistorio casi ha terminado su trabajo y ahora la presión es para los tenderos para que ultimen las paradas. La presidenta de los paradistas de alimentación, Maria Masclans, opina que el tiempo del que han dispuesto para hacer las paradas ha sido muy justo. "En general, en todos los mercados, se dispone de 90 a 120 días. Aquí el primer permiso para construir una parada se dio el 15 de febrero. Es una obra compleja. Quizá ha faltado previsión de pensar que la construcción de las tiendas necesitaría más tiempo", explica.

MÁS RETRASADOS

Los últimos días, los comerciantes tendrán que correr para poder tener el negocio listo. La próxima semana, los industriales tendrán que hacer más horas y trabajar a destajo. Algunos, probablemente, ni siquiera así podrán levantar la persiana. "Hay comerciantes que tienen las tiendas muy avanzadas, pero otros van más retrasados. Cerca de mi hay algunos que casi no han hecho nada", dice extrañada Núria Sierra, vendedora de ropa, en las puertas del recinto. 

Pero el día 23, las puertas del equipamiento tienen que abrir sí o sí. Así se explica en la web del mercado. Y para poner algo más de presión a los comerciantes, el Ayuntamiento cerrará el sábado 19, a mediodía, la carpa provisional de la ronda de Sant Antoni, donde están ubicadas las paradas de alimentación. "Los vendedores podremos acceder a la carpa entre 10 y 15 días por si nos falta trasladar alguna cosa", explica Masclans. Per lo clientes ya no podrán ir a comprar allí. Es decir, que si alguna parada no está lista el día 23, no podrá vender y perderá dinero.

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Obras en la calle de Comte de Borrell, detrás del mercado de Sant Antoni / JORDI SUBIRANA

Este viernes, la actividad es frenética en el exterior. La movilidad del entorno es un caos. Los obreros pavimentan la calle del Comte de Borrell, cortada a la circulación. En Comte d'Urgell, peatones y ciclistas comparten el mismo camino mientras los operarios colocan algunas baldosas en la puerta del mercado. El trajín de furgonetas y camiones que entran y salen no para. Las plazas exteriores del mercado siguen llenas de material de obra...  Algunos operarios explican que todavía les quedará algunas semanas más de trabajo cuando el mercado esté en marcha. Las calles del perímetro del mercado formarán parte de la superilla pacificada de Sant Antoni a excepción de Comte d'Urgell.

SIN GIMNASIO

En principio, el día 23 abrirá todo el mercado --también el supermercado Lidl que hay en el subsuelo-- a excepción del espacio vecinal y del gimnasio de la cadena Duet Fit. El director de Estrategia y Comunicación de la empresa, Pedro Hidalgo, afirma que ellos van a otro ritmo. "El gimnasio todavía se tiene que hacer", explica el responsable, que no se atreve a poner una fecha a la apertura. Esta instalación deportiva será la primera que abra en un mercado en Barcelona y tendrá unos 1.300 metros cuadrados.

El mercado de Sant Antoni, que forma parte el patrimonio arquitectónico barcelonés, se empezó a construir en 1872. Proyectado por el arquitecto Antoni Rovira i Trias, fue el primero de la ciudad que se levantó fuera de las murallas. La instalación es una gran nave de hierro con cuatro brazos forma de cruz. En el centro de la cruz, corona el mercado una cúpula octogonal de veintiocho metros de altura. En el exterior de cada brazo hay cuatro patios que ahora se convertirán en plazas públicas. La obra se terminó en 1882. La reforma actual casi ha tardado lo mismo.