El Eixample de Barcelona esconde una joya arquitectónica. Concretamente en la calle de Rosselló 36, en el barrio de la Nova Esquerra de l'Eixample. Se trata de un edificio proyectado por el arquitecto Josep Lluís Sert en 1929. La finca acaba de ser declarada Bien Cultural de Interés Nacional por parte de la Generalitat de Catalunya en la categoría de Monumento Histórico, una construcción que configura una unidad singular.

El edificio protegido de la calle de Rosselló, en el Eixample / JORDI SUBIRANA
El edificio protegido de la calle de Rosselló, en el Eixample / JORDI SUBIRANA

El inmueble, que se encuentra entre las calles de Calàbria y Rocafort, no llama especialmente la atención a los peatones, pero es una obra de gran importancia arquitectónica. Es la primera obra que Sert hizo en Barcelona, justo después de acabar sus estudios de arquitectura, en unos terrenos propiedad de su madre. De estilo racionalista, el edificio consta de planta baja más seis que rompe con la clásica finca modernista del Eixample.

PISOS PEQUEÑOS

La fachada de la calle de Rosselló, al igual que el patio interior, tiene un diseño similar y composición, con "líneas puras sin ornamentación", recoge la página de la Wikipedia sobre el edificio, y ventanas y balcones en forma de cavidades que rompen con la líneas rectas del resto de la fachada. En cada planta, Sert incluyó cuatro pisos simétricos. Las viviendas son de pequeño tamaño, de unos 60 metros cuadrados, con tres habitaciones, vestíbulo, cocina , baño y una sala con una terraza cubierta.

El edificio ha sido declarado Bien Cultural de Interés Nacional esta semana por la Generalitat. Según el Govern, el edificio no solo es importante para entender la trayectoria profesional de Sert, que entre otros trabajos en Barcelona cuenta además con una finca en la calle de Muntaner, la Casa Bloc​ de Sant Andreu y el Dispensario Antituberculoso del Raval, sino también la evolución de la arquitectura contemporánea.