Con un retraso de unos cuatro meses sobre el primer anuncio, los operarios han empezado a trabajar en el desmontaje de las carpas provisionales del mercado de Sant Antoni, que durante más de nueve años han ocupado la ronda de Sant Antoni mientras se llevaba a cabo la reforma del edificio centenario. Los trabajos de retirada se deberían prolongar unos dos meses y estar acabados, si se cumple el calendario previsto, antes de terminar este año.

Como ha podido comprobar Metrópoli Abierta, la empresa encargada del derribo ya ha vallado todo el entorno de las estructuras que estos años han ocupado los comerciantes y ha iniciado el desmontaje por la carpa más próxima a la plaza del Pes de la Palla, la que durante estos años han utilizado los vendedores de ropa del mercado. Posteriormente, los trabajos continuarán por la estructura que ha estado a disposición del mercado de productos frescos y que se encuentra cerca de la calle de Comte d'Urgell. Desde que las carpas cerraron a finales de mayo, cuando los comerciantes se trasladaron al mercado renovado, las instalaciones han ido cayendo en el olvido y ahora se encuentran llenas de grafitis y ratas.

Los operarios trabajan en el desmontaje del interior de una de las carpas / JORDI SUBIRANA
Los operarios trabajan en el desmontaje del interior de una de las carpas / JORDI SUBIRANA

REFORMA INTEGRAL

El desmontaje deberá dar paso a la transformación de la popular calle, que parte los distritos del Eixample y Ciutat Vella y une la calle del Comte d'Urgell con la plaza de la Universitat, si el proyecto no se ve afectado por los recortes que el gobierno de Ada Colau aplicará en distintas obras de la ciudad por la caída de los ingresos municipales. La reforma de la ronda se ejecutará en dos fases. La primera se llevará a cabo entre las calles de Comte d'Urgell y Floridablanca y está previsto que se inicie tras el derribo de las carpas. La segunda fase de los trabajos, entre Floridablanca y la plaza de la Universitat, se dejará para el próximo mandato. El coste de la primera fase ascenderá a unos 5,6 millones de euros.

La reforma integral de la ronda prevé reducir la circulación y ganar espacio para los peatones y las bicicletas. Las aceras se ampliarán y se ganará espacio verde. De los tres carriles de circulación que había antes de la construcción de los módulos del mercado -dos de subida y uno de bajada- se eliminará uno y quedará solamente uno por cada sentido de circulación. También está previsto construir un carril bidireccional en el centro de la calzada, recuperar el paso de los buses de TMB y ubicar una zona de carga y descarga que dará servicio al Raval.

Una vecina pasa por la que fue la puerta principal de una de las carpas / JORDI SUBIRANA
Una vecina pasa por la que fue la puerta principal de una de las carpas / JORDI SUBIRANA

80 MILLONES DE COSTE

El mercado de Sant Antoni abrió el pasado 23 de mayo. La remodelación se ha prolongado unos nueve años y ha costado unos 80 millones de euros, unos 20 más de los previstos inicialmente, en tiempos del alcalde Jordi Hereu. El nuevo equipamiento dispone de 235 establecimientos, de los 52 son de productos frescos, 105 del mercado de los encantes (ropa y complementos) y 78 del mercado dominical del libro viejo. Pese a los elevados costes, el equipamiento sufre importantes filtraciones de agua cada vez que llueve. El mercado se empezó a construir en 1872 y es obra del aquitecto Antoni Rovira i Trias. El edificio forma parte del patrimonio de la ciudad y fue el primer mercado que se levantó fuera de las murallas.