El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido restringir la concesión de nuevas licencias en los alrededores de la calle Girona, para "evitar la proliferación descontrolada de establecimientos" en una zona que, en un futuro próximo, debe ser "un nuevo eje verde".

Este plan especial urbanístico lo ha presentado este domingo la teniente de alcaldía de Urbanismo, Janet Sanz, que ha detallado que la zona afectada es la comprendida entre las calles Roger de Llúria, Còrsega, Pau Claris y Passeig de Sant Joan, es decir, una superficie de casi 100 hectáreas de la que, sin embargo, se excluye el ámbito del Mercat de la Concepció.

PENDIENTES DE LA APROBACIÓN DEFINITIVA

El consistorio busca regular las actividades de pública concurrencia -audiovisuales, musicales o restauración, por ejemplo-, de venta de alimentos o ligadas a vehículos o actividades turísticas -exposición, venda o alquiler de coches o agencias de turismo, entre otros.

La regulación ha pasado el primer trámite administrativo, pues ha sido aprobada en el seno de la comisión de gobierno, pero hasta que se apruebe de forma definitiva, previsiblemente en dos o tres meses, ya se ha suspendido la concesión de varios tipos de licencia.

CONDICIONES PARA LOS LOCALES

Cuando el proyecto funcione ya a pleno rendimiento no se admitirán actividades relacionadas con los juegos de azar, la pornografía o la prostitución, meublés, expendedoras de alimentos o almacenes temporales.

En cambio, se fijarán una serie de condiciones para locales de otro tipo: entre centros de gimnasia o similares, así como establecimientos de telecomunicaciones, deberá existir una distancia lineal de 200 metros. Los locales de juegos recreativos o deportivos tendrán que tener una superficie mínima de 500 metros cuadrados y una distancia lineal mínima entre sí de 400 metros.

Para las tiendas musicales, de restauración o comercio alimentario se establecerá "un doble radio", de forma que puedan existir cinco locales del mismo tipo en un radio de 50 metros y 18 en un radio ampliado de 100; además, deberá existir una distancia lineal de 400 metros entre establecimientos musicales y de 25 entre actividades de restauración.

PROTEGER EL COMERCIO DE BARRIO EN LA ZONA

Sanz ha explicado que el gobierno municipal de comunes y PSC busca de esta forma "preservar el comercio de barrio y del día a día" en esta zona, ya que la calle Girona es "muy activa a nivel comercial", y ha aclarado que la voluntad del consistorio no es "prohibir" nada sino "equilibrar los usos".

El programa de las Superilles impulsado por el Ayuntamiento barcelonés prevé de hecho que en un futuro no lejano los alrededores de la calle Girona sean "un eje verde y un nuevo punto de interés ciudadano", indica un comunicado del consistorio.

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