Los comunes de Ada Colau han demostrado, durante sus dos mandatos al frente de Barcelona, que el Eixample es un distrito secundario para ellos. Buena prueba de ello es el desfile de concejales que han pasado durante los últimos seis años y el último nombramiento para el cargo, cuyo bajo perfil se asemeja al de un becario.

Entre 2015 y 2021, la cifra asciende hasta los cinco concejales, un hecho completamente inusual. El último nombre escogido por la formación de la alcaldesa es Pau González, quien será edil después de que el actual regidor, Jordi Martí Grau, ocupe la vacante que ha dejado Joan Subirats en Cultura.

ESCASA EXPERIENCIA

El escogido por Colau para ocupar el cargo carece de experiencia para ello. Este licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la UPF presidió el Consejo de Juventud de Barcelona y miembro de la Asociación de Vecinos de Font d'en Fargues y de la Asociación Casal de la Font d'en Fargues.

También fue vicepresidente de Esplais Catalanes y secretario general del Movimiento Laico y Progresista, según indica en su perfil compartido en la web de Barcelona en Comú. En definitiva, una serie de nombramientos menores que nada tienen que ver con la responsabilidad de encabezar un distrito.

Bloques de hormigón en una terraza del Eixample / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA
Bloques de hormigón en una terraza del Eixample / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA

La experiencia más cercana de González, que va a estar al frente del Eixample con tan solo 34 años, ha sido la de consejero técnico de Horta-Guinardó durante el pasado mandato, un desempeño que continúa estando lejos de su nuevo cargo.

CARGOS PÚBLICOS

Los pocos nombramientos que suma el nuevo regidor son de carácter público, pertenecientes a la administración barcelonesa. A su anterior trabajo en el distrito liderado por Rosa Alarcón, se suma el puesto de asesor en la concejalía de Derechos de la Ciudadanía que ostenta actualmente.

González, afincado en el barrio del Carmel, es trabajador en excedencia de TMB, empresa de capital público. Su vida laboral no va más allá, por lo que su experiencia en el sector privado también deja muchas dudas.

URBANISMO TÁCTICO

La llegada de González al cargo coincide con la lluvia de críticas al gobierno municipal debido a la implantación de medidas de urbanismo táctico, que arrinconan al vehículo privado, generan atascos, una mayor contaminación y conflicto entre los diferentes agentes implicados en la movilidad urbana.

Un render de la Superilla Barcelona, en el Eixample / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Un render de la Superilla Barcelona, en el Eixample / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

El ambicioso plan para pacificar entornos escolares, que tiene al Eixample como principal foco de actuación, ha generado todo tipo de críticas, y un gasto en el conjunto de la capital catalana que tan solo durante 2021 costará a los barceloneses más de 3,5 millones de euros.

A todo ello hay que sumar la futura superilla del Eixample. El proyecto inicial engloba la construcción de cuatro grandes plazas en las confluencias de la calle de Consell de Cent con Rocafort, Comte de Borrell, Enric Granados y Girona, y rediseñar las calles de Consell de Cent, Girona, Rocafort y Comte de Borrell. La iniciativa, cuya previsión de finalización apunta al primer trimestre de 2023 y que tiene un presupuesto cercano a los 40 millones de euros, también ha sido objeto de críticas. De hecho, el consistorio tan siquiera ha aceptado realizar una prueba piloto pese a la petición de la oposición.

SINIESTRALIDAD

La elevada siniestralidad es otra de las cuestiones a las que González deberá hacer frente, ya que el Eixample es uno de los distritos con más accidentes de toda España.

Las cifras no engañan. Según el balance de siniestralidad de 2020 ofrecido por el Ayuntamiento, la confluencia de la calle Balmes con la calle Aragó es la principal zona de concentración de siniestros de la ciudad, al registrarse 19 accidentes durante el pasado año.

La Gran Via de les Corts Catalanes y la calle Aragó resultaron ser el pasado año las vías con mayor siniestralidad. Ambas atraviesan el Eixample, en cuyos cruces se registran las cifras más alarmantes.

Vehículos circulan en la calle Aribau / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA
Vehículos circulan en la calle Aribau / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA

EDUCACIÓN

El nuevo concejal del Eixample también será nombrado regidor de Educación, una cartera que en la capital catalana tiene pocas competencias y que trata cuestiones menores.

Entre los desempeños, se encuentran tareas relacionadas con el fomento de actividades para mejorar la calidad educativa, las actuaciones que afectan a actividades extraescolares y las actuaciones que afectan el mantenimiento de los centros docentes.

"DESPROPÓSITO"

Fuentes de la oposición tachan de "despropósito" que el gobierno municipal de Colau sume cinco concejales en el Eixample en tan solo seis años, ya que se trata de un territorio "muy importante" en cuya trama "repercuten muchas cosas". Pese a ello, afirman no estar sorprendidos tras ver las medidas de urbanismo táctico y el proyecto de superilla en el distrito, y apuntan que la alcaldesa demuestra que "no tiene mucho interés" en la zona. Respecto al nombramiento de González, indican que le puede faltar algo de rodaje y señalan que el puesto habría sido más adecuado en Horta-Guinardó.

Otras fuentes lamentan que los "cambios constantes de concejales" demuestran la poca importancia que se da desde el gobierno municipal a los distritos, ya que además del Eixample otros territorios como Les Corts también han vivido una situación similar. En este sentido, subrayan que en los distritos en los que tienen "menos interés" es donde más cambios se hacen, y recuerdan el nefasto paso del exconcejal Gerardo Pisarello por el Eixample tras ser nombrado por resultar el hombre de confianza de la alcaldesa.

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