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Por la Escuela Sant Joan Baptista de la Barceloneta han pasado, al menos, cuatro generaciones. El abuelo de Álex Fernández, vicepresidente de la Asociación de Madres y Padres (AMPA) ya estudió en este colegio de la Fundación Escola Vicenciana. La entidad religiosa aterrizó en el barrio de Ciutat Vella hace 130 años, un largo periplo que este año podría llegar a su fin de manera abrupta. El pasado martes, los padres recibían el anuncio del cierre de la escuela que tiene 262 alumnos de Parvulario, Primaria y Secundaria. Desde el AMPA se sienten desamparados y lamentan que no les hayan hecho partícipe de la difícil situación económica que alude el patronato cristiano. Ahora tienen unas semanas para reubicara sus hijos en dos escuelas y un instituto del barrio.

La Escola VIcenciana, titular de esta escuela concertada, argumenta la clausura de la escuela para el curso 2021-2022 en una carta dirigida a padres y madres. "Es una decisión dolorosa que no tenemos más remedio que afrontar. Nuestra larga tarea educativa en el barrio nos es muy querida, pero ha llegado un momento en que la progresiva disminución de los recursos de que disponemos nos impide seguir adelante con ella". El patronato cristiano señala la crisis del coronavirus, "que ha afectado mucho a nuestro colegio" como la causa principal de la decisión. También apunta a la "disminución de población" en P3 durante dos años consecutivos.   

'NOS DEJAN TIRADOS'

"Entendemos que haya problemas económicos, pero la manera de proceder ha sido horrorosa. Nos han dejado tirados", denuncia Fernández. Los padres deberán elegir ahora entre las escuelas Mediterrània y Alexander Galí y el Instituto Joan Salvat-Papasseit, ubicadas en la Barceloneta. Desde el AMPA critican que no ha habido transparencia en el proceso y que no pueden escoger el centro. "El año pasado nos dijeron que les ayudáramos para que evitar la eliminación de las subvenciones para P3, nos dijeron de hacer manifestaciones, que habláramos con gente, y este año no nos han dado ninguna oportunidad de evitar el cierre . No nos han hecho partícipes de nada", lamenta este padre de un alumno de cinco años, que reconoce que algunas familias no han pagado regularmente las cuotas de 290 euros mensuales.

Reunión de padres y madres el pasado viernes / CEDIDA
Reunión de padres y madres el pasado viernes / CEDIDA

 

La Fundación Vicenciana ha anunciado el cierre de otras cuatro escuelas concertadas en Barcelona. Todas ellas serán asumidas por el sistema público del Departamento de Educación excepto la escuela Sant Joan Baptista, cuyos alumnos están obligados a cambiar de centro. "Es un agravio comparativo. En plena pandemia, nos tenemos que buscar la vida y hacinar en otras escuelas", explica enfadada Maria Jesús Vidal, madre de una niña de parvulario. Según el vicepresidente del AMPA, no les han explicado el motivo que impide que el colegio pase a estar bajo el paraguas de la Generalitat.

REUBICACIÓN DE ALUMNOS

Fuentes del Consorci d'Educació de Barcelona señalan que la reubicación de los alumnos es "totalmente viable" y explican que se ha descartado que la escuela Joan Baptista pase a ser pública porque no hay suficiente demanda de alumnos. "Se han garantizado plazas en otros centros de la zona", explican y añaden que se han empezado obras de mejora e inversiones en los equipamientos de los tres centros citados. Fernández pone en duda la viabilidad del realojo en otros colegios y advierte que el curso de P5 de la escuela Mediterrània, por ejemplo, solo podría absorber un alumno más.

Vidal cree que el cierre perjudicará a las ratios de los alumnos en un distrito (Ciutat Vella) con un fracaso escolar mayor que en otras zonas de la ciudad. "El riesgo de un fracaso escolar aquí es ocho veces mayor que en Sarrià. Siempre hay que mejorar. Necesitamos ratios más pequeñas para acompañar al alumnado. Este no es el modelo, da un poco de rabia", se queja esta madre. "Las ratios serán las mismas. Ni más ni menos", subrayan desde el consorcio. Pero desde el AMPA temen que con la reubicación no se pueda garantizar el protocolo de seguridad que marca la pandemia. 

'LA BARCELONETA SIEMPRE PIERDE'

En la carta dirigida a los padres, la institución cristiana asegura que garantiza los puestos de trajo del personal docente, administrativo y de servicios. "Espero que podáis haceros cargo del conjunto de dificultades a que nos enfrentamos y comprendáis lo inevitable de nuestra decisión", expresa.

Patio de la escuela Sant Joan Baptista de la Barceloneta / CEDIDA
Patio de la escuela Sant Joan Baptista de la Barceloneta / CEDIDA

 

La Asociación de Vecinos la Barceloneta se une a las críticas por el cierre y la manera de proceder del consorcio educativo (Generalitat y Ayuntamiento). "Siempre acaba perdiendo la Barceloneta. Se toman las decisiones en un despacho y, si te gusta bien y sino también", critica Manel Martínez, vicepresidente de la entidad, que pone en duda que los alumnas puedan ser reubicados. El portavoz vecinal recuerda que hace dos años los vecinos evitaron el cierre de la escuela Mediterránea. "Nos invitan a que llevemos los niños a estudiar fuera del barrio y, de paso, que también nos marchemos las familias. Esta es la política de los gobiernos progresistas que tenemos ahora mismo", lamenta.  La situación del Sant Joan Baptista es uno de los "dos focos calientes" del barrio. El otro lo representan las pocas plazas para pisos sociales, según denuncian las entidades, que alojará un edificio del paseo de Joan Borbó.

Desde el Ayuntamiento, el regidor de Ciutat Vella, Jordi Rabassa, explicó en la última Audiència Pública de l barrio  que el cierre era una "decisión de la propiedad" y que el distrito "acompañará" a las familias. "Hay posibilidad de que las escuelas de la Barceloneta asuman a los alumnos del Sant Joan Baptista", explicó el concejal de Barcelona en Comú.

POSIBLES MANIFESTACIONES

El pasado viernes los padres y madres de la escuela analizaron la situación en una reunión. "Veremos qué hacemos, si hacemos ruido o no", comentaba el vicepresidente del AMPA minutos antes del encuentro. "Que, al menos, se les caiga la cara de vergüenza", enfatiza Fernández. De momento, los afectados piensan ofrecer resistencia y ya han recogido más de 500 firmas para evitar el cierre.

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