La acción de entregar un bote lleno de cucarachas a la regidora del distrito de Ciutat Vella, Gala Pin, protagonizada hace unos días por un vecino del Raval, es la consecuencia del hartazgo de los habitantes de la zona por el aumento en la presencia de estos insectos en las calles y  los edificios del barrio.

Las quejas son consecuencia de un sistema de recogida de las basuras que en algunas zonas del distrito hace aguas por todas partes. Las calles estrechas, la proliferación de comercios, hoteles y tiendas de toda índole provocan un aumento de los deshechos que, mal gestionados, aumenta la insalubridad en la zona.

POCA LIMPIEZA

Lo saben bien los vecinos de muchos de los edificios de la calle Nou de la Rambla, uno de los centros neurálgicos del barrio. “La ausencia de limpieza en la calle es evidente”, relata el vecino que le 'regaló' el bote de cucarachas a la regidora del distrito. “La basura se sigue acumulando en la calle pese a que hemos presentado decenas de denuncias ante la sede del distrito. Pero no nos hacen ni caso”.

Pablo, presidente de una comunidad de vecinos de la calle, asegura que “la situación es cada vez más difícil. Las cucarachas aparecen en el portal, en las escaleras, en los pisos y en los comercios que hay en los bajos. También las ves correr por la calle- Pero no solo hay cucarachas, muchas veces puedes ver ratas paseándose por la calle”.

VIDA BAJO EL CONTENEDOR

Uno de los vecinos de la zona explica con cierta dosis de humor la situación. “Debajo de los contenedores hay vida. Las cucarachas están como en casa, tienen inmunidad parlamentaria”. Pero lo cierto es que la situación le preocupa: “Las pocas veces que los pasan a limpiar, lo hacen con agua, por lo que las grasas y los aceites se quedan. Al no limpiarlos adecuadamente, los insectos proliferan, y más cuando el calor aprieta”.

Precisamente, la llegada del calor ha generado un malestar todavía mayor. “Hay vecinos que no pueden abrir la ventana ni de noche ni de día. Los mosquitos que se multiplican por las basuras se meten en las casas y son muy molestos. Muchos vecinos están hartos de esta situación”.

DESINSECTACIÓN... DE PAGO

Ante la falta de respuesta de las administraciones, los vecinos han optado por intentar solucionar el problema por su cuenta. “Nos hemos visto obligados a contratar a una empresa para que fumigue el edificio. Nos cuesta dinero, pero es preferible eso a que nos aparezcan constantemente las cucarachas en nuestras casas. Y sabemos que no somos los únicos que hemos tenido que recurrir a este servicio. Y los fumigadores nos dicen que en los últimos tiempos han aumentado los avisos por la presencia de cucarachas en los edificios”.

Los contenedores no pueden almacenar toda la basura
Imagen de los contenedores del Raval que no pueden almacenar toda la basura

Además, las cosas no tienen aspecto de que vayan a mejorar en el corto plazo. Los vecinos siguen viendo como algunos comerciantes, incluso de la Rambla o de la plaza Reial, recorren el camino hasta depositar parte de sus basuras en los contenedores de Nou de la Rambla, lo que provoca que estos se llenen en exceso y, al final, las bolsas de basura acaben en la acera.

MALOS OLORES

El transitar de mucha gente provoca la rotura de algunas de esas bolsas, que son pisadas o arrastradas involuntariamente. Cuando el camión de la recogida pasa, parte de esa basura se queda en la acera sin que nadie la limpie hasta el día siguiente. “Eso provoca unos malos olores increíbles, sobre todo en esta época en la que el calor aprieta”, asegura un vecino de la calle.

Quizá por todo eso, uno de los vecinos que tiene que aguantar los malos olores, las cucarachas y las ratas optó por enviarle un mensaje contundente a la regidora del distrito. Confía en que sea suficiente para que se tomen las medias necesarias para atajar el problema.