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Los vecinos del Raval han decidido pasar a la acción y actuar, dentro de la ley, para desalojar a los traficantes de droga que ocupan pisos y los usan como narcopisos. Hartos de dar avisos al Ayuntamiento, a la Guàrdia Urbana y a los Mossos para que desalojaran el piso, finalmente han sido los propios vecinos los que han logrado desalojar a los ocupas.

La vivienda, situada en el entresuelo del edificio, estaba en alquiler hasta hace un tiempo. Cuando el anterior inquilino lo dejó, la maquinaria de los ocupas se puso en marcha. Primero entró una mujer con dos niños. Pero poco después, los traficantes pasaron a ser los ocupas.

Según publica El Periódico, desde aquel día la presencia de drogadictos en la escalera ha sido habitual, con todos los problemas que eso les ha provocado: jeringuillas por el suelo, ruidos, suciedad, etc. Tras presentar quejas al Ayuntamiento, a la Guàrdia Urbana y a los Mossos, y comprobar que no recibían ninguna respuesta, los vecinos optaron por actuar por su cuenta.

PRESIÓN MEDIÁTICA

La idea puesta en marcha por los inquilinos de la escalera ha sido sencilla: usar la presión mediática para echar a los traficantes. Para ello, distribuyeron un impreso con el siguiente anuncio: “ Se traspasa narcopiso. Gran oportunidad. Negocio en pleno rendimiento: entre 100 y 200 clientes a diario. Clientela fija: adictos a la heroína, al crack y a mucho más”.

El anunció corrió como la pólvora y la presencia de los medios de comunicación hizo el resto. Traficantes y drogadictos buscan sitios tranquilos, por lo que no les gusta la publicidad. Pese a ello, y en el colmo de la desvergüenza, uno de los presuntos ocupantes se presentó en la oficina del propietario y le pidió dinero para devolverle su propiedad. El propietario se negó y al día siguiente el piso apareció vacío.

SIN ACTA

El propietario avisó a los Mossos para que levantaran acta de que el piso estaba vacío. Llamó a un cerrajero y cambió la puerta, colocando una de las llamadas antiocupas. Instaló, además, una alarma. Y aunque los Mossos se negaron a levantar un acta de lo ocurrido, “les pedí que levantaran un acta de que el piso estaba vacío pero no quisieron”, dice, aunque es un trámite habitual cuando los que la piden son los ocupas para acreditar que están viviendo en el piso, siguió adelante con sus planes de recuperar su propidedad.

Los vecinos están muy satisfechos por haber logrado su objetivo y han colocado un cartel en la puerta del edificio para evitar malos entendidos: “Narcopiso cerrado”.