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Los vecinos de la plaza Castella, en el distrito de Ciutat Vella, llevan semanas quejándose de la suciedad y los malos olores que día tras día tienen que soportar. La llegada del calor ha convertido la plaza prácticamente en un basurero en el que los restos de comida, bebida y los orines provocan una situación muy desagradable para las personas que viven en la plaza o en sus alrededores o que, simplemente, pasan por allí.

Las quejas de los vecinos están documentadas por decenas de fotos en las que se ve a personas en estado ebrio durmiendo en la calle, otras meando a plena luz del día sin que nadie haga nada para evitarlo, otras haciendo botellón, con presencia de menores de edad incluida.

Además, en ocasiones se producen reuniones de personas que protagonizan actitudes incívicas, que dejan restos de comida, botellas y latas de bebidas tiradas por el suelo, lo que da una imagen de degradación que los vecinos consideran inaceptable. Estas reuniones seproducen

LIMPIEZA SELECTIVA

Las quejas de los vecinos alcanzan también a los servicios de limpieza que pasan por la plaza. Una veces porque, simplemente, pasan de largo, y otras porque se limitan a limpiar solo un lado de las calles adyacentes aduciendo que “en su plan, ese lado de la plaza no consta y no pueden hacerlo”.

Además, el malestar crece cuando los vecinos ven como las personas que comenten los actos incívicos y dejan numerosos desperdicios en la plaza actúan con completa impunidad ya que las fuerzas del orden apenas hacen acto de presencia para controlar las situaciones que se producen.

Una persona, con el rostro tapado, meando en la plaza / @PlacaVeins
Una persona, con el rostro tapado, meando en la plaza / @PlacaVeins

Otra de la quejas de los vecinos de la plaza es la proliferación de robos, sobre todo en los locales comerciales de la plaza. Un vecino denuncia que han entrado dos veces en poco tiempo en uno de ellos y que incluso llegan a subir a los primeros pisos en los que hay oficinas para intentar accede a su interior y robar.

GRAFITIS

Otro asunto que causa molestias a los vecinos es la proliferación de grafitis en cualquier rincón de la plaza. Los muros que separan las zonas ajardinadas, las paredes, las persianas de los comercios y, por último, el suelo, están llenas de ellos, sin que los servicios de limpieza los borren. Los vecinos consideran que con todo esto se da una imagen de degradación de la plaza que es perjudicial para la convivencia.