Acaba el año y los vecinos de la calle Lancaster, en pleno barrio del Raval, ven como las situaciones conflictivas que viven a diario han ido cada vez a peor. Pese a las repetidas quejas que han presentado en la sede del distrito y a las promesas recibidas desde el equipo de gobierno que dirige la regidora Gala Pin, los vecinos siguen viendo como la degradación de la calle continúa. Aseguran estar muy decepcionados con la respuesta que se ha dado a sus reivindicaciones desde el consistorio ya que han visto como, pese a sus quejas, los problemas no han hecho sino agravarse, lo que les hace sentirse como "el vertedero dela Rambla".

A los problemas que generan en esta pequeña calle del Raval la ocupación de los pisos de las fincas de los números 7, 9 y 11, propiedad del Ayuntamiento, se han unido la existencia de algún local de ocio que genera problemas de ruido al resto de los habitantes de la comunidad. En este caso, desde el distrito se comprometieron hace casi dos meses a llevar a cabo una inspección para comprobar la situación del mismo pero, hasta el momento, dicha intervención no se ha producido.

BASURA Y DROGAS

A estas quejas se une la del aumento de las basuras en la calle, sobre todo desde la apertura de un comercio de frutería donde antes había una droguería. Los vecinos afirman que las personas que regentan el negocio acostumbran a dejar las cajas en la calle, lo que ofrece una imagen desagradable de suciedad, pero por el momento desde el distrito no se ha tomado ninguna medida.

Pero el mayor problema para los vecinos está en los edificios de propiedad municipal que continúan ocupados, el 7, 9 y 11. Si bien el consistorio compró los edificios en julio de 2017, un año y medio después el proceso de rehabilitación se encuentra en la fase de concurso para el encargo el proyecto de rehabilitación. Mientras tanto, los vecinos siguen viendo como en esos edificios hay pisos-patera, narcopisos y almacenes para lateros, que generar un movimiento de personas que causa enormes molestias a los vecinos, además de que parte de los ocupantes de esos pisos no reúnen, según denuncian los vecinos, los requisitos que exige el propio Ayuntamiento para tener acceso a un piso de alquiler social.

FIESTAS

Otro punto de conflicto es un piso conocido como The Clandestine Gallery. Según han denunciado los vecinos, el piso no tienen licencia para la celebración de fiestas, algo que ocurre a menudo, con las consiguientes molestias para el resto de los habitantes del edificio.

De hecho, los vecinos han pedido a los responsables del distrito que hagan inspecciones en el local cuando se produce alguna de estas fiestas, algo no muy difícil de averiguar ya que las anuncian con antelación en las redes sociales.

También denuncian la presunta venta de drogas en algún otro local que hay en la calle, lo que provoca que la presencia de personas drogodependientes, que en algunas ocasiones provocan situaciones de tensión con los vecinos.

PRESENCIA POLICIAL

Los vecinos de Lancaster quieren que se aumente la presencia policial en la calle como forma preventiva respecto a los comportamientos inadecuados que se producen a menudo. Se quejan que desde la sede del distrito les aseguran que se tomarán medidas, pero por el momento la presencia policial pasa casi desapercibida mientras el aumento de los hechos delictivos continúa imparable.