Los vecinos del Raval están cansados de los narcopisos, viviendas ocupadas por traficantes que venden la droga, principalmente heroína, y que permiten en muchos casos a los consumidores colocarse en el piso. Esto provoca que el resto de inquilinos de la finca se crucen en las escaleras con los drogadictos y que tengan que presenciar situaciones violentas o desagradables.

Los narcopisos del Raval ha sido el tema sobre el que ha girado la tercera edición de 'Diálogos de Barcelona', presentado en esta ocasión por el redactor jefe de Metrópoli Abierta, Pablo Alegre. Antonio Cuesta, miembro de la Asociación de vecinos RPR (Roig-Picalquers-Robadors), ha hablado en nombre de los inquilinos del Raval que sufren esta problemática. Pere Pina, presidente de la Asociación de comerciantes Nou Ponent.

Cuesta ha lamentado que los vecinos están perdiendo la empatía frente a los drogadictos porque pasar delante de ellos cada día al final les hace inmunes a las tragedias personales de estas víctimas de la droga y la situación les violenta. Por ello ha mostrado preocupación por "la transmisión de valores a nuestros hijos".

Los vecinos de la Asociación RPR han optado por tapiar ellos mismos los pisos desalojados por la policía para que no puedan ser ocupados otra vez.

Por su parte, Pina ha alertado de los efectos negativos que provoca el consumo de heroína y ha pedido que se tomen medidas para evitar que se reproduzca la plaga de muertes de los años 80 y 90. También ha lamentado que "hay calles en las que no hay ni un sólo comercio abierto, ni hornos ni nada. Hay una degradación que ya se ve".

Cuesta ha añadido que "Colau cuando entró, lo primero que dijo fue que todos somos vecinos de primera. Los vecinos del Raval nos consideramos vecinos de segunda. Yo pago impuestos de primera, y sin embargo, la suciedad, la inseguridad, el narcopiso... los tengo al lado de casa".