Los dos hombres que este martes se pelearon a machetazos en el barrio del Raval, ya protagonizaron el lunes otro grave altercado en calles próximas a la avenida del Paral·lel. Las dos personas, de origen magrebí, se encuentran detenidas acusadas de homicido en grado de tentativa, afirman fuentes policiales. Los enfrentamientos están relacionados con el tráfico de drogas.

Según la policía, el hombre herido este martes en la pierna había agredido al otro detenido el lunes en el ojo. Los agentes que intervinieron en esta trifulca abrieron diligencias pero no hicieron arrestos porque no se pudieron probar los hechos, afirman fuentes cercanas a la investigación. Al parecer, los dos hombres se encontraron de nuevo este martes y el agredido el lunes se quiso vengar.

En la riña de este martes, en la confluencia de las calles de la Lleialtat con Reina Amàlia, ambos hombres, que hablan daryja (un dialecto del Magreb), se enfrentan ante la mirada de los vecinos. Uno va armado con un machete largo, con una empuñadura que recuerda el de una espada, y el otro con un puñal. En el vídeo de la pelea, grabado por un vecino, se ve que el hombre con el machete largo agrede en la pierna al otro individuo.

El herido sigue peléandose mientras pierde sangre de la pierna herida. Posteriormente, el agresor se aleja y se ve al agredido cojear hasta que llegan diversas patrullas de la Guàrdia Urbana. Al joven se le tuvo que practicar un torniquete en la pierna para evitar que se desangrara.

AGRESIÓN PREVIA 

Fuentes policiales aseguran que en Barcelona hay un problema importante de seguridad pública, que se concentra en las calles del Raval, pero también en zonas como el Port Olímpic y otros puntos de Ciutat Vella, relacionado con el tráfico de drogas y el control de los narcopisos. Algunos agentes han explicado a Metrópoli Abierta que hay clanes de traficantes armados con armas blancas largas y nunchakus (un arma tradicional de las artes marciales asiáticas formada por dos palos unidos por una cadena). "Son armas prohibidas y muy peligrosas", dicen las fuentes.

El secretario de comunicación del sindicato CSIF, Eugenio Zambrano, denuncia la falta de recursos y material por parte de la Guàrdia Urbana para hacer frente a estas situaciones. "Calificamos la gestión pública de Ada Colau en el ámbito de la segurida de caos. Está generando ansiedad e impotencia entre los agentes", dice Zambrano, que asegura que "los guardias urbanos tampoco reciben la formación necesaria para enfrentarse a este tipo de agresiones ni armas".

En una entrevista en Rac 1, la alcaldesa ha dicho que la situación en el Raval, a raíz del tráfico de drogas y la presencia de narcopisos, es una situación policialmente compleja. "La gente se queja, pero también reconoce que se está trabajando mucho. Se han hecho decenas de entradas en pisos. No se pueden hacer tan rápido como querríamos porque se requiere de una orden judicial".

SIN PISTOLAS TASER

El CSIF asegura que la Guàrdia Urbana no dispone de armas paralizantes que sí tienen otros cuerpos policiales, como lanzadoras (un arma que dispara proyectiles de caucho distinta a la escopeta de pelotas de goma que se ha prohibido a los Mossos), ni pistolas Taser, que provocan descargas de 50.000 voltios. Esta pistola en concreto produce una paralización general de la musculatura y la persona que recibe la descarga acaba cayendo al suelo por más fuerte que sea. Ninguna de estas armas es letal, pero las Taser pueden matar. Sólo en Estados Unidos han causado unos 500 muertos entre 2001 y 2015.

Zambrano critica la inseguridad laboral de los agentes de la Guàrdia Urbana. "En Barcelona no disponemos de un reglamento de segunda actividad y si un agente acaba con una lesión permanente producida en acto de servicio se puede ir a casa con una pensión de la mitad del sueldo para toda la vida". El sindicalista y guardia urbano también denuncia que el gobierno de Colau no se persona como acusación particular cuando se producen agresiones a agentes, como el caso del policía herido en el ojo por un mantero.