No hay manera de que los problemas de suciedad que agobian cada vez más a los vecinos de Ciutat Vella se solucionen. Desde la sede del distrito se ha pasado de la fase de negación a la de una búsqueda desesperada de medidas que intentan acabar con un problema que, según muchos vecinos, se ha descontrolado.

Ya no solo se trata de las bolsas de basuras que se acumulan día tras día en los alrededores de los contenedores repletos desde, ni de las jeringuillas que aparecen en cualquier rincón del barrio, ni siquiera de los restos de la 'batalla' que dejan atrás los que se concentran en plazas y calles una vez se retiran tranquilamente sin que nadie les presione, o de los orines que algunos dejan como recuerdo de su incívico paso por el barrio.

Los vecinos consideran que las últimas decisiones tomadas desde la sede del distrito apenas aportan nada para solucionar las necesidades reales del barrio. Son varias las asociaciones vecinales que consideran que la decisión de que los camiones de recogida de basura pasen en algunas calles siempre antes de las dos menos cuarto de la madrugada para permitir el descanso de los vecinos y que puedan dormir con las ventanas abiertas no parece una solución ni para mejorar la limpieza ni para evitar los ruidos.

INCIVISMO

La acumulación de suciedad no tiene nada que ver, según los vecinos, con el horario en el que pasen los servicios de limpieza, ya que son numerosas las calles en las que la suciedad se acumula a plena luz de día. Y en algunos sitios, la ausencia de contenedores provoca que los vecinos dejen las bolsas de basura en el suelo, con el consiguiente mal olor y la aparición de insectos.

Y respecto al descanso de los vecinos, la mayor parte de las molestias provienen del ruido que hacen las personas que se mueven por las estrechas calles hablando en voz alta o incluso gritando, cuando no lo hace moviéndose en skaters sin que haya apenas presencia policial o la que hay se ve imposibilitada para afrontar con garantías las situaciones que se les presentan.

A todos eso hay que unir la cada vez más habitual y molesta olor de orines que se respira en determinadas calles del Raval, en las que el incivismo genera enormes perjuicios a los habitantes del barrio.

PARA LA GALERÍA

Por ello, los vecinos creen que la reacción desde el Ayuntamiento es tardía y que las medidas adoptadas son más de cara a la galería que verdaderas soluciones que vayan a mejorar los problemas.

Los restos del incivismo se multiplican por el distrito
Los restos del incivismo se multiplican por el distrito

El Ayuntamiento asegura que ha incrementado el personal que se dedica a las labores de limpieza en el barrio, pero los vecinos afirman que por el momento no se ha notado ninguna mejora. Además, creen que estos refuerzos deberían ser permanentes para saber si la medida es adecuada o no. Afirman que hacer este tipo de pruebas deprisa y corriendo, sin apenas planificación y en la época del año en la que los problemas de suciedad se agravan por el aumento de la población flotante, no es garantía de nada, y que difícilmente unos refuerzos temporales van a contribuir a solucionar un problema que necesita medidas definitivas y más contundentes.