A menos que viva bajo una piedra, la sangría de vecinos que se ven forzados a abandonar sus casas en Ciutat Vella no pilla a ningún barcelonés por sorpresa. La última cifra del Ayuntamiento habla de 250 desahucios en el Distrito cada mes, a los que se deben sumar aquellos que no han podido hacer frente a las estratosféricas subidas del precio del alquiler y han cambiado su barrio de residencia.

A modo de frente común ante la creciente expulsión de los vecinos de los barrios más céntricos -aunque la mancha de aceite ya se va expandiendo a los periféricos- nace ahora la campaña 'Raval Resistim'. Pese a que se presentaron oficialmente este domingo, no surgen de la nada. Lo explica uno de sus miembros, Iñaki García, que recuerda que se trata de una plataforma en la que se junta la experiencia acumulada durante el último año y medio de Stop Desahucios Raval, una red que alerta de los avisos de desahucio en el barrio para que los vecinos acudan a apoyar. Junto a ellos, otras plataformas que luchan por la resistencia de espacios del barrio: el gimnasio Sant Pau, el Hort del Xino y los solares de las Drassanes.

El motivo por el que se aglutinan ahora es la creciente expulsión de los vecinos y las nuevas pieles en las que muta ese depredador que los acecha desde hace más de una década: la especulación inmobiliaria. Para combatirlo, la plataforma ha lanzado un teléfono de emergencia que pretende “informar, derivar y apoyar” a los vecinos que ven peligrar sus viviendas, ya sea porque se enfrentan a un desahucio o porque no pueden hacer frente a las subidas del alquiler. Los voluntarios se irán turnando para responder a las llamadas que, de momento, Garcia cifra en unas dos o tres al día.

Lo primero que quiere la gente es que la escuches, hay personas que se encuentran muy solas y en situaciones muy dramáticas”, comenta este vecino del Raval. “Después de escuchar el caso, intentamos derivar a las personas donde se las pueda atender mejor o ver cómo las podemos ayudar nosotros”. El protocolo posterior depende de cada caso. Si necesitan asesoramiento jurídico, les ponen en contacto con 'Resistim al Gòtic', que dispone de un grupo que se encarga de la materia legal. Si necesitan soluciones habitacionales alternativas, median con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o la Oficina d'Habitatge de Ciutat Vella. Y si se trata de desahucio inminente, hacen una llamada instantánea a la movilización para dar apoyo y buscar soluciones.

Captura de pantalla 2017 03 20 a las 13.50.02

SUBIDAS DEL ALQUILER

Una de las problemáticas a lidiar que consideran “más urgentes” son todos aquellos contratos de alquiler que expiran este año y que no se renuevan o bien que proponen una revisión del el contrato con un aumento de hasta 300-400 euros. Se trata de una “nueva tipología más complicada, porque la ley ampara propietario y permite estos aumentos abusivos que son producto de la especulación”, apunta Garcia.

Para tratar esta nueva problemática, la plataforma aún discute cómo intervenir y estudia la actuación de otras asociaciones. “Los vecinos del Poble Sec, por ejemplo, hablan de sugerir una limitación de los precios del alquiler”, explica Garcia. Sin embargo, como recuerda el miembro de 'Raval Resistim', estos índices de precios como en el que actualmente trabajan el Ayuntamiento y la Generalitat son meras “recomendaciones” sin capacidad impositiva. Otra opción que barajan es la posibilidad de establecer un 'Sindicat de lloguers' que negocie con los propietarios unos “aumentos razonables del alquiler”. Pero dado que la especulación no parece que vaya a menguar, ve su efectividad “ muy complicada”. “Se necesitan medidas legales efectivas”, concluye. Pero como esto no está en sus manos, ellos seguirán “dando apoyo y ayudando a resistir”.

MATONES QUE NO SE OCULTAN

La subida abusiva de los alquileres no es laúnica nueva problemática que afronta la plataforma. Ahora también tiene que hacer frente a un fenómeno relativamente reciente: el “matonismo” que se da en los desahucios extrajudiciales por parte de empresas privadas como Desokupa. La novedad no es el mobbing inmobiliario, explica Garcia, ya que el uso de estas vías no legales de presión para que los vecinos dejen sus casas ya lleva años produciéndose. Lo que no se había dado hasta ahora es que “estas empresas se publicitaran como tal abiertamente”, sobre todo a través de Internet.

Pese a que estas compañías afirman que obedecen la ley, Garcia comenta que durante uno de los desalojos en los que intervinieron “se fueron cuando supieron que la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra estaban de camino”. Por eso, desde la plataforma valoran muy positivamente que un juzgado de Barcelona esté investigando una denuncia contra la empresa por coacción y amenazas. “Entendemos que es muy importante que haya un precedente legal ante una situación tan grave”, comenta Garcia. 

Si quieres leer más noticias como esta y estar informado de la actualidad de Barcelona, descárgate nuestra app para iOS y Android.