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La presión policial sobre el conocido como mercat de la miseria ha logrado vaciar estos días de vendedores ambulantes la Ronda de Sant Antoni. La presencia de la Guardia Urbana, sin embargo, solo ha conseguido desplazar de lugar a los precarios vendedores, que ahora plantan sus mantas unos pocos metros más allá, concretamente, en la calle de Nou de Dulce. Lo hicieron este martes y, de nuevo, este miércoles.

En marzo de 2019, un fuerte dispositivo de la urbana desalojó a los vendedores ambulantes de la plaza de les Glòries. Allí, en paralelo al mercado legítimo que se desarrollaba a unos metros de su ubicación, vendían todo tipo de objetos (dispositivos electrónicos, ropa, objetos, etc). Entonces, los vendedores intentaron encontrar cobijo en la plaza Reial, en el corazón de Barcelona. Pero su presencia solo duró unos días hasta que la policía, de nuevo, los echó.

LOS COMERCIOS, PERJUDICADOS

Desde entonces habían ocupado un tramo de la Ronda de Sant Antoni, delante de la plaza del Pes de la Palla. Los vecinos y comerciantes de Ciutat Vella denuncian la presencia de los "recuperadores". Aseguran que impiden el paso a los peatones y que su presencia afecta a los comercios, cuyos clientes prefieren evitar la zona.

Protegidos por la intimidad que han ganado, una decena de estos mercaderes extendía ayer su manta en la acera de la calle de Nou de Dulce. La nueva ubicación les mantiene alejados de la vista evidente de las patrullas policiales que suben y bajan por la Ronda de Sant Antoni.

Este miércoles, los vendedores han intentado recuperar su posición en la plaza, pero se han visto sorprendidos por una redada policial contra los delincuentes multireincidentes. Una decena de coches de la Policía Nacional, Mossos d'Esquadra y Guardia Urbana ha tomado posiciones en los alrededores del metro de Sant Antoni sobre las 19.00. Se han bloqueado los accesos al metro y se han identificado a varias personas, entre ellas, a algunos de los vendedores ambulantes de Sant Antoni. Guardias urbanos se han llevado la mercancía que querían vender y a uno de ellos lo han retenido durante unos minutos en un furgón de la Policía Nacional.

LOS VECINOS ESPERAN LA REMODELACIÓN 

Los vecinos miran con esperanza la llegada de las obras que pretenden remodelar la céntrica avenida. Esperan que el nuevo proyecto ahuyente a los vendedores. "La Guardia Urbana aprieta desde hace tiempo y no quiere que se enquiste", señala Pep Sala, presidente de la Asociación de Vecinos de Sant Antoni. Pero el proyecto de reforma está lejos de la idea inicial y el consistorio mantendrá las losas de hormigón, las mismas que los recuperadores han aprovechado estos meses para desplegar su mercancía, en ocasiones, sacada de la basura.

"Da una sensación de inseguridad y una imagen de miseria", se queja Jaume Beltran, comerciante de la zona. Otra de los soluciones, como plantea una parte importante del barrio, pasaría por reabrir de nuevo el tráfico. La calle, que une la calle del Comte d'Urgell con la plaza de la Universitat, está pendiente de unas obras que tenían que haber empezado hace tres años.

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