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La política de subvenciones que ha mantenido el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Barcelona se asemeja mucho a un juego de patio de colegio. Si eres amigo del que maneja el cotarro, entras en el juego, si no, te quedas fuera.

Desde hace tiempo, diversas asociaciones vecinales y políticos de la oposición han denunciado que el reparto del dinero público que se hace desde la alcaldía que preside Ada Colau está muy lejos de ser equitativo y que, presuntamente, el dinero de las subvenciones que se maneja desde el consistorio sirve, por un lado, para comprar voluntades y silencios y, por otro,para castigar a los disidentes.

Una de las muestras más evidentes de este tipo de política de 'al enemigo ni agua' la sufrió la Asociación de Vecinos del Raval, que vio como desde que Ada Colau se hizo con la alcaldía le retiró buen parte de las subvenciones que como entidad dedicada a la ayuda a los vecinos del barrio recibía.

La razón hay que buscarla en las críticas que el entonces presidente de esta asociación, Pep García, fallecido en junio de este año, lanzaba contra el equipo de gobierno de Ada Colau. Críticas que también alcanzaban a la regidora del distrito, Gala Pin, con la que García tuvo más de un serio enfrentamiento verbal en público por la discriminación que desde el consistorio se hacia a las iniciativas de la asociación vecinal. De hecho, las diferencias entre la regidora del distrito y el presidente de la asociación vecinal venía de mucho antes de que Gala Pin accediera al cargo público.

ENORME REBAJA

Bajo el gobierno de Xavier Trias, la asociación que presidía Pep García recibía anualmente alrededor 15.000 euros en ayudas públicas. En 2015, último año de Trias como alcalde, recibió 16.825 euros de subvención. La llegada de los 'comuns' al ayuntamiento redujo drásticamente las ayudas destinadas a una asociación histórica en el barrio.

Por ello, en 2016, Pep García vio como las ayudas del consistorio a sus proyectos se redujeron en... ¡¡¡un 62 %!!!, y pasaron de casi 17.000 euros a poco más de 6.000. La razón que desde la propia asociación se dio por válida fue que a los 'comuns' no les gusta la gente que no comparte su ideario político.

Y para corroborar que el 'castigo' no se iba a quedar ahí, el año siguiente, 2017, el recorte continuó y la subvención fue de apenas 5.700 euros, un descenso de otro 10 %. El descenso es todavía más acentuado si contamos desde 2014, cuando la subvención ascendió a 18.325 euros.

Los datos contrastan respecto a los de una de las entidades que más ayudas recibe en el barrio, la Fundació Tot Raval. En este caso, el aumento de las subvenciones desde que Ada Colau accedió a la alcaldía ha sido espectacular. Si en 2015 esta fundación percibió 137.600 euros del Ayuntamiento, al año siguiente, ya con el gobierno se Colau en el consistorio, la ayuda se disparó hasta los 157.700 euros. Un año después, la subida les llevó a percibir 203.400 euros, un aumento de 45.700 euros en términos absolutos, un crecimiento porcentual de casi un 30 %.