Z.S.G. tiene un piso de propiedad en el Born de Barcelona, pero hasta ahora no ha podido vivir nunca en él. En mayo del 2016, la vivienda fue okupada por una familia, pero, desde entonces, la casa no se ha podido desahuciar pese a que existen varias sentencias judiciales favorables a la propiedad.

Este martes, Z.S.G., una mujer separada con un hijo de ocho años, parecía ver la luz al final del túnel. Los okupas del piso han devuelto las llaves al juzgado por la mañana. A las pocas horas, cuando la propietaria ha intentado acceder se ha encontrado con que las llaves no entraban y en el interior se oían voces. Le habían vuelto a okupar el piso.

La abogada de Z.S.G. es Mónica Gracia. "Ahora mismo no sabemos quién hay dentro de la casa. Hemos contactado con la Guàrdia Urbana y estamos esperando que nos digan alguna cosa", ha explicado la letrada a media tarde a Metrópoli Abierta. Unas horas después, ha añadido que los Mossos d'Esquadra se habían personado en la finca y que en la vivienda había cuatro personas.

Fuentes de la policía autonómica han confirmado que han realizado dos arrestos "por resistencia, desobediencia y atentado" a los agentes. Al parecer, los detenidos estaban muy exaltados. A los otros dos individuos se les ha dejado permanecer en la vivienda. La abogada se ha mostrado muy crítica con los mossos porque no han querido ver la documentación de su clienta. "El policía decía que esas personas llevaban más tiempo en la casa, que los armarios estaban llenos de ropa". Gracia ha acabado en el juzgado de guardia poniendo una denuncia. La vista, que se tramitará como un delito leve, se ha fijado para septiembre.

El caso de esta ciudadana rusa con pasaporte español se remonta a mayo de 2016. La casa le fue okupada a los pocos días de adquirirla. Un día fue con el arquitecto y el piso estaba vacío. Al día siguiente, volvió y se lo encontró okupado. La familia se pudo quedar porque una vecina, también okupa, testificó que llevaban allí un año y a la propietaria no le quedó otro remedio que iniciar todo el periplo judicial, recuerda la abogada.

OPOSICIÓN MUNICIPAL

"A nosotros el caso nos llegó en enero del 2017. El 27 de febrero de ese mismo año, la demanda fue admitida a trámite, y el 13 de junio la sentencia concluyó que los okupas se tenían que ir", explica la abogada. El primer intento de desahucio se llevó a cabo el 4 de octubre, "pero no se pudo realizar porque la sentencia no era firme". El día 15 de marzo del 2018 era la fecha que el juez puso para intentar vaciar la vivienda por segunda vez, pero esta no se produjo "por la oposición total del Ayuntamiento". Para evitar una tercera paralización, los abogados pidieron que la fecha del desahucio fuera abierta. La abogada espera que esta petición se pueda mantener de cara a la nueva okupación.

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La finca de la calle de los Assanadors, que ha sido okupada de nuevo / HUGO FERNÁNDEZ

Los días de los desahucios, un representante municipal y gente de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) se pusieron en la puerta del edificio, situado en la calle de los Assaonadors, para impedir el desahucio porque la familia que okupaba la vivienda podría encontrarse en situación de vulnerabilidad. "Tiene más fuerza el Ayuntamiento que la comisión judicial", se queja la abogada.

La familia que okupaba el piso por entonces era una pareja con dos hijos, explica Gràcia. Y si su situación es de precariedad corresponde a la administración pública, en este caso al Ayuntamiento de Barcelona, garantizar una vivienda a estas personas, aunque la abogada de la propietaria asegura que la mujer que okupaba la casa tenía un contrato de trabajo y su pareja cobraba en negro. Los servicios sociales municipales conocían el citado caso desde hacía 10 meses.

La situación de la propiedad del piso no es mucho más boyante. Según la versión dada por la abogada a este medio el 15 de marzo, S.Z.G. no tiene trabajo y vive, en gran parte, de las ayudas que le da su exmarido. El piso que adquirió tendría que ser su vivienda habitual y tiene una hipoteca. Dos años después de que le fuera okupada la casa por primera vez y unas horas después de la segunda okupación, S.Z.G. sigue sin poder entrar en su piso y esta noche, salvo sorpresa mayúscula, volverá a dormir con su hijo en la habitación que tiene alquilada.