La Guardia Urbana de Barcelona ha sancionado desde enero a septiembre de este año a 10.475 bicitaxis y patinetes eléctricos en el distrito de Ciutat Vella. La cifra se ha disparado en comparación con 2020, cuando el Ayuntamiento registró 2.303 sanciones. 

Los tres primeros meses del confinamiento (13 marzo de 2020 hasta junio) explican, en parte, estos datos. La caída en picado de turistas durante el verano del año pasado también ayuda a entender el descenso de sanciones contra los triciclos que conducen a los turistas por la ciudad.

INFRACCIONES

Los datos de las denuncias a Vehículos de Movilidad Personal (donde se enmarcan la variada tipología de patinetes), bicicletas y bicitaxis se expusieron a finales de octubre en el Consell de Barri de la Barceloneta. El repunte de las sanciones refleja el conflicto latente en la vía pública por el uso de estos vehículos.

A pesar de que Barcelona tiene una ordenanza propia que regula su circulación, los usuarios de patinetes eléctricos protagonizan numerosas infracciones de manera sistemática, una situación que la DGT busca atajar con una normativa que obligará a usar casco y a tener un seguro. 

EL CONFLICTO DE LOS BICITAXIS

La situación de los bicitaxis, especialmente aquellos conductores con vehículos sin registrar y sin ningún tipo de seguro, se ha enquistado en Ciutat Vella. Desde la Barceloneta, por ejemplo, las quejas vienen de muy lejos. Los vecinos denuncian el mal uso que hacen del espacio público, aparcando en zonas de residentes y los relacionan con el tráfico de drogas. 

En el barrio marinero es donde han crecido más estas denuncias. Si en todo 2020 se registraron 519 denuncias, de enero a septiembre se contabilizaron 4.584. En el Raval, las denuncias han pasado de las 1113 del año pasado a las 2581.

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