No es algo nuevo en el mundo del narcotráfico, pero sí lo es en el barrio del Raval. Los narcotraficantes han empezado a actuar ayudando a algunas comunidades de vecinos a solucionar determinados problemas en sus inmuebles. La contrapartida es que los vecinos deben obviar la presencia de los narcotraficantes en sus edificios.

El último episodio detectado por ese sistema se ha producido en un edificio que se encuentra en una de las zonas más céntricas del barrio, muy próximo a la calle Hospital. Según denuncian algunos vecinos de la zona, una avería en el sistema que proporciona agua potable al edificio dejó a todos los pisos del inmueble sin el suministro de agua. Los vecinos, con escasos recursos económicos, no podían hacer frente al presupuesto que implicaba la reparación de la avería, por lo que sobre ellos pendía la amenaza de quedarse sin agua corriente en sus viviendas durante mucho tiempo.

Sin embargo, a los habitantes del inmueble les llegó la solución a su problema de manera inesperada. Según han podido confirmar vecinos de la zona, un grupo de narcotraficantes se ofreció a abonar la reparación que habían sufrido a cambio de que guardaran silencio sobre las actividades que llevaban a cabo en el edificio, actividades ligadas, evidentemente, al tráfico de estupefacientes. Anta la disyuntiva de quedarse durante un buen periodo de tiemposi aagua potable en sus viviendas, con todos los problemas añadidos que eso conlleva para la vida diaria, los vecinos aceptaron la oferta.

PREOCUPACIÓN

Algunas de las asociaciones de vecinos que se han mostrado más combativas contra este tipo de delincuencia han alertado de que este tipo de actuaciones de los narcotraficantes pueden extenderse por el barrio, habida cuenta de la estrutura social del mismo y del estado de conservaciòn de algunos de los edificios del barrio.

La presencia de personas con necesidades económicas es un caldo de cultivo inmejorable para este tipo de delincuencia, que ve en estas obras de 'buena voluntad' una manera de obtener determinadas complicidades entre los vecinos de la zona. Es una manera que se ha demostrado muy efectiva de evitar que faciliten información sobre las actividades delictivas que se desarrollan el interior de las viviendas.

El asunto también puede afectar a las investigaciones que se llevan a cabo desde la propias fuerzas policiales. La información de primera mano que les proporcionan los vecinos del barrio resulta imprescindible para iniciar las investigaciones. Si esa comunicación se ve interrumpida, la eficacia de las medidas necesarias para acabar con el problema de los narcopisos puede verse sensiblemente rebajada. Hasta ahora, la colaboración vecinal se ha mostrado determinante para la localización de algunos narcopisos y para que la rápida actuación de las policías permitiera su desmantelamiento.