Hartazgo, indignación, enfado, pero no resignación. Eso es lo que sienten la mayoría de los comerciantes y vecinos de la Rambla cuando comprueban como el día a día de la calle más emblemática de la ciudad discurre entre situaciones ilegales cada vez más frecuentes que afectan al tejido social de todo el barrio.

Fermín Villar, presidente de Amics de la Rambla, ha cargado con dureza contra los responsables del Ayuntamiento por la permisividad que han demostrado con determinados colectivos que incumplen sistemáticamente la ley y ha acusado al teniente de alcalde Jaume Asens de tratar a los comerciantes y vecinos de la Rambla como si fueran imbéciles. “Cuando el señor Jaume Asens sale diciendo que unas filtraciones de la policía serian una irregularidad pero no un delito, cuando avisan de que habrá una redada en el top manta, es decirle al tendero, al comerciante y al vecino que es imbécil por cumplir las normas. Si la autoridad que gobierna, defiende la impunidad...”

CAMBIAR EL DISCURSO

Además, el presidente de Amics de la Rambla defiende que es necesaria la presencia de más guardias urbanos y mossos para garantizar la seguridad de vecinos y comerciantes, aunque reconoce que hay medidas de mayor calado que deberían ayudar a solucionar los problemas. “Pedimos más policía y mossos, pero sobre todo que en el discurso político quede claro que las normativas están para cumplirlas. Este Ayuntamiento quería reformar la normativa del civismo para hacerla más flexible. Por suerte no lo pudieron hacer ya que no encontraron los apoyos políticos necesarios. Si la que ya existe no se hace cumplir, si la rebajasen sería el descontrol absoluto”.

Para Villar, es urgente que el gobierno municipal que preside Ada Colau tome las medidas necesarias para que la ley se cumpla en la calle. “Hay que acabar con la impunidad en la ocupación de la pública, no solo con la venta ilegal. Esta ciudad tiene un problema con la venta ilegal, que empezó con las flores, continúo cuando ciertos colectivos vieron el campo abonado de la impunidad, se pasó a la cerveza y ahora se vende cualquier producto”.

URGENCIAS

También ha considerado que las situaciones que se viven en la Rambla están causando un perjuicio muy serio a comerciantes y restauradores ya que “la degradación del día a día no afecta al volumen de turistas, afecta al turista respetuoso y llena la calle de un turista que no tiene ningún compromiso con la ciudad.

Respecto a la reforma de la Rambla, que lleva cuatro años de reemplazo, Villar considera que “no servirá para nada si el Ayuntamiento no es capaz de entender que la convivencia del día a día, que la normativa de civismo está para ser aplicada, porque si no todo degenera. Todo empieza en la Rambla y se extiende al Raval, el Gòtic y la Barceloneta".

RESPETAR EL MOSAICO

Respecto al monolito de homenaje a las víctimas del atentado del 17-A, el presidente de la Amics de la Rambla considera que se deberá consensuar el lugar en el que se coloque, ya que defiende que el Pla de l'Os, el lugar donde la furgoneta conducida por el terrorista acabó su macabro recorrido y donde se encuentra el mosaico de Joan Miró, no es el lugar adecuado. “Eso mosaico representa la bienvenida y no debemos dar al terror la ventaja de cambiarle ese significado”.