La estatuas humanas de la Rambla están que trinan contra la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. La puesta en marcha del nuevo reglamento que regula su actividad ha causado indignación en el colectivo, sobre todo por el hecho de que no les han hecho ni caso en sus principales reivindicaciones y el proyecto final es prácticamente idéntico al inicial.

Aunque en el anuncio, firmado por la regidora del distrito de Ciutat Vella, Gala Pin, de la aprobación de este decreto de la alcaldía se afirma que se han incluido alegaciones presentadas por el colectivo, este defiende que eso es falso y que la realidad es que ni les han querido escuchar, ni les han hecho caso en sus principales reivindicaciones. “Han presentado el mismo proyecto al que dijimos que no, pero como no nos han escuchado”, asegura uno de los miembros del colectivo.

SIN RESPUESTA

Representantes del colectivo defienden que el Ayuntamiento les ha dejado prácticamente al margen de la elaboración del nuevo reglamento. “De hecho, nos dijeron que se reunirían con nosotros antes de la aprobación definitiva, pero nos hemos enterado por la prensa de que ya está en vigor”, afirman los miembros del colectivo.

Entre otras acusaciones, afirman que el nuevo reglamento “discrimina al colectivo, entre otras cosas porque elimina seis puestos de trabajo y nos discrimina respecto a colectivos como los músicos de la calle. Por ejemplo, a nosotros no nos incluye dentro del Institut de Cultura de Barcelona (ICUB), y a ellos, sí, cuando todos somos artistas callejeros. A nosotros nos obliga a pagar una tasa por ocupación del espacio público y a otros colectivos, no. Algunos artistas callejeros no tienen la obligación de ser autónomos, si su salario no llega al mínimo interprofesional, y nosotros sí, sea cual sea el dinero que ganamos, que no suele llegar a esa cantidad”.

DEMANDA

Tras conocer la decisión del Ayuntamiento, el colectivo de estatuas humanas de la Rambla va a estudiar la posibilidad de presentar un contencioso administrativo para defender sus derechos contra una normativa que consideran discriminatoria.

Por el momento, los artistas han puesto el caso en manos de un abogado para que estudie las opciones legales que les quedan para intentar revertir un decreto de la alcaldía ante el que se han mostrado contrarios desde su gestación.

Entre otras cosas, cuestionan que les obligue a llevar a cabo su actividad en un espacio reducido, la parte final de la rambla de Santa Mónica, en lugar de poder situarse a lo largo de toda la Rambla, desde la plaza Catalunya hasta la rambla de Santa Mónica como ocurría antes, ya que consideran que la aglomeración de tantas estatuas humanas en un espacio reducido perjudica sus posibilidades de que los paseantes se fijen en ellos.