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Hace ya unas cuantas semanas que la llegada del verano, la vacunación y la flexibilidad de las medidas antipandemia han vuelto a llenar de vida el barrio de la Barceloneta. La afluencia de clientes en las terrazas, con la llegada de los primeros turistas tras más de un año de sequía, también ha reactivado los robos con violencia en las calles del barrio marítimo. Con más gente en la calle, más robos. Es una fórmula que se repite cada año. Los vecinos advierten, ahora, de que los asaltantes actúan con más violencia y en grupos más numerosos.

Desde la Asociación de Vecinos de la Barceloneta Manel Martínez, relata el aumento de violencia entre las bandas juveniles que protagonizan tirones de bolsos, mochilas y móviles. "En lugar de actuar en pareja, ahora lo hacen en grupos de cuatro, cinco o más", asegura. El vicepresidente de la entidad mantiene un contacto muy estrecho con los policías de la zona de Guardia Urbana y Mossos d'Esquadra. También con responsables de ambos cuerpos donde la información fluye de un lado a otro, pues la información vecinal es crucial para el trabajo policial a la hora de detectar la presencia y actividad delincuencial.

MULTIREINCIDENCIA

Desde la barra de un bar ubicado a unos metros del mercado, en el corazón del barrio, un trabajador relata uno de los últimos intentos de robo. Ocurrió el pasado jueves cuando un grupo de seis turistas que cenaban en la terraza se vio obligado a llamar a dos taxis. "Ahora son mucho más descarados, no se esconden", comenta el camarero. Ante la mirada inquisitiva de los sospechosos, un grupo de unos ocho jóvenes, los visitantes no quisieron arriesgar y se fueron apresuradamente en dos vehículos del transporte público.

Martínez pide acciones contundentes desde la justicia para terminar con la multirreincidencia. Hace unos días, asegura, la policía detuvo a un chico con "45 juicios pendientes". La criminalidad en la Barceloneta, avisa, no se limita a un puñado de rufianes que asaltan al azar a sus víctimas. Estos ladrones forman parte de un engranaje más complejo y bien organizado. "Tienen pisos donde almacenan los productos robados y que, luego distribuyen". En los pisos también se guarda droga y las amenazas a los vecinos para que callen están a la orden del día.

"CAMAS CALIENTES"

Los tirones tienen lugar en diferentes puntos del barrio, pero algunos son ya conocidos por su recurrencia: calle Maquinista, paseo Joan de Borbó y las salidas de metro. El líder vecinal asegura que algunos de estos jóvenes ladrones que rondan la veintena duermen hacinados en pequeños pisos por turnos. Son las llamadas "camas calientes", que se pagan por horas. En esta residencia duermen una docena de chicos: la mitad lo hace de noche y la otra mitad de día.

Los robos en la Barceloneta se suman al incivismo generalizado que sus vecinos sufren en las últimas semanas. Son centenares los jóvenes que durante la noche circulan por sus calles procedentes de los macrobotellones que tienen lugar en la arena. Hartos del rastro de orines y suciedad que dejan a su paso, algunos residentes se han plantado en la calle en los últimos días para recriminar la actitud a la tropa de jóvenes que muchas noches desfilan por el barrio marítimo. 

BICITAXIS

En otro plano criminal, Martínez alerta del papel de los bicitaxis en el tráfico de drogas. Asegura que estos vehículos a pedales con tres ruedas que transportan a los turistas esconden mercancía sospechosa. "Ya lo denunciamos en su momento con los lateros y ahora ocurre con los bicitaxis", apunta.

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