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Tres agentes de la Guardia Urbana de Barcelona difícilmente olvidarán la jornada de este pasado martes. Curtidos en el cuerpo, con entre 15 y 17 años de servicio, protagonizaron un heroico rescate en un piso en llamas del Raval. Su actuación salvó la vida a una familia de origen pakistaní formada por cinco personas. Paralizados por el fuego, incapaces de moverse, los agentes tuvieron que sacarlos de la vivienda, una decisión que muy probablemente fue determinante para que estos vecinos de Ciutat Vella puedan contarlo. La carga de una batería de un bicitaxi fue el origen del incendio, según informan fuentes policiales a Metrópoli.

Todo empezó sobre las 09.45 horas cuando la sala de mando les ordenó acudir a un incendio en la calle de Robador. Desde una tienda colindante, los agentes vieron el reflejo de las llamas. Accedieron al portal del número 10 hasta llegar al piso incendiado, el 1r 2nda. Cuando uno de los guardias urbanos tiró abajo la puerta, se encontraron un salón de unos 15 metros cuadrados envuelto en llamas. En un primer vistazo no vieron a nadie, pero al identificarse como policías escucharon gritos de auxilio que procedían del fondo de la vivienda.

GRITOS DE SOCORRO

Al escuchar las peticiones de socorro, los agentes no se lo pensaron demasiado. Salieron zumbando pisando cristales y muebles rotos entre las llamas hasta donde se hallaba la familia. Cuatro adultos (de entre 26 y 50 años) y una niña de 15 años, bloqueados por el miedo, eran incapaces de seguir las indicaciones de los policías.

A un hombre que presentaba quemaduras de segundo grado en el 10% de su cuerpo lo sacaron como pudieron. Fue ingresado en el Hospital Vall d'Hebron con pronóstico grave. A la mujer, de 46, la cogieron casi en brazos para ayudarla salir de la bola de fuego. Ingresó con quemaduras leves en el Hospital del Mar. También sacaron a la adolescente que, junto a sus hermanos, sufrió una intoxicación leve por el monóxido de carbono inhalado, que también aspiraron los agentes.

BATERÍA ELÉCTRICA

Las causas del incendio y la actuación de estos guardias pasó desapercibida. Como muchos otros medios, esta redacción informó que un incendio había causado un herido grave en el Raval. Tras el incendio, el Ayuntamiento de Barcelona no dio más detalles del suceso a través de sus cuentas de Twitter de la Guardia Urbana, Bomberos o de la misma cuenta oficial del consistorio. 

Todo apunta que el origen del fuego fue la sobrecarga de una batería que alimentan a las bicitaxis, los triciclos que llevan a los turistas. Una segunda batería se encontraba en el balcón. Hace precisamente un año, el 14 de agosto de 2020, estas baterías provocaron un incendio mortal en la Barceloneta donde murieron tres hombres, también de nacionalidad paquistaní. El siniestro del Raval, que pudo terminar en otra tragedia, pone sobre la mesa, de nuevo, el riesgo potencial que representan estas baterías. Este lunes, vecinos del barrio marítimo denunciaban en este medio la existencia de un aparcamiento ilegal de triciclos que almacena una docena de estos vehículos.

VIVIRLO PARA CONTARLO

Las mismas fuentes policiales relatan que la instalación eléctrica del piso era "precaria". Los vecinos que alertaron al 112 escucharon diversas explosiones durante el fuego. Como a las víctimas de la Barceloneta, a esta familia el fuego les cogió de sorpersa, durmiendo. Hoy, gracias a tres agentes de la Guardia Urbana de Barcelona, pueden contar el infierno que vivieron durante los minutos más largos de su vida.

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