El proyecto social del distrito de Ciutat Vella conocido como Mescladís tiene los días contados en su actual ubicación, el Pou de la Figuera. Una polémica decisión de la regidora del distrito, Gala Pin, condena a un proyecto social arraigado en el barrio de Sant Pere, Santa Caterina i La Ribera, a su marcha del barrio. Se trata de Mescladís.

La decisión de Gala Pin ha sido, básicamente, hacer un concurso para la nueva concesión de uso del local teniendo en cuenta principalmente las cuestiones económicas. Los responsables de Mescladís no pueden competir con empresas con mayor poder económico ya que su principal valor es social, algo que apenas se ha tenido en cuenta en el pliego de condiciones. Y el peligro de que el proyecto desaparezca del barrio es más real que nunca.

El distrito optó en su día por poner en marcha una nuevo concurso para adjudicar la concesión del local en el que Mescladís lleva a cabo su proyecto social. Y las bases del concurso, denuncian los responsables de Mescladís, apenas valoraban el desarrollo de un proyecto social del barrio. Y lo perdieron. Desde entonces han sobrevivido acudiendo a la justicia en busca de sucesivas prórrogas que les permitan luchar por darle la vuelta a una decisión que consideran injusta y un tremendo error por parte de los responsables del gobierno municipal.

RECURSOS JUDICIALES

Pero los responsables de Mescladís no van a rendirse. Han acudido al Tribunal Català de Contractes del Sector Públic, pero se ha declarado incompetente para juzgar la cuestión. Eso significa que el proceso sigue adelante, por lo que, en cualquier momento pueden recibir una carta instándoles ha abandonar el local en 15 días.

Antes de que eso ocurra, van a presentar un recurso ante la justicia ordinaria en el que pedirán una suspensión cautelar, la única formula que les queda para ganar tiempo, retrasar el desahucio y buscar una salida para seguir con su proyecto social. Mientras tanto, en la sede de Mescladís conviven con la angustia de no saber qué pasará con su futuro.

INCOMPRENSIÓN E INDIGNACIÓN

El fundador del proyecto, Martín Habiague, reconoce que la decisión del distrito, que le llegó por sorpresa, le causó incomprensión e indignación. “Esto va en contra de toda lógica de la política de los comuns. No tiene nada que ver lo que pretende Gala Pin con las pautas de actuación de los comuns”, afirma Habiague.

Mescladís está integrado en el barrio desde hace años / CR
Mescladís está integrado en el barrio desde hace años / CR

Además de cuestionar la forma en que se puso en marcha el concurso, desde Mescladís se critica que se quiera acabar con un proyecto social integrado desde hace años en el barrio para entregarle la gestión del local a una empresa privada sin ningún tipo de relación con los vecinos de la zona. “Nosotros empezamos en el barrio, en la plaza de Sant Pere, en 2005 y en este local en 2010. En 2014 se acabó la concesión pero hemos continuado con prórrogas”, señala el fundador del proyecto.

FORMACIÓN Y AYUDA

Mescladís es una escuela de hostelería para inmigrantes, menores extranjeros no acompañados (MENA), que les derivan desde asociaciones como Cáritas o desde los servicios sociales. Les dan clases, gratuitas, de cocina o de camarero y les facilitan el acceso a las prácticas en restaurantes y hoteles. Han pasado por el proyecto unas 80 personas cada año, unas 1.000 a lo largo de todo el tiempo que el proyecto está en funcionamiento, de las que un 30 por ciento han conseguido trabajos estables y la regularización de su situación.

Martín Habiague está especialmente satisfecho con el proyecto, con la integración en el barrio y con la ayuda a las personas que lo necesitan. Por eso no entiende que desde el distrito no se les haya tenido en cuenta y que se haya optado por obviar el trabajo social que han hecho durante años.

Y lo que menos entiende el creador del proyecto es que el consejero técnico de Ciutat Vella, justificara la decisión de retirarles la concesión con este argumento: “Para nosotros, ustedes son como el chiringuito del parque de la Ciutadella”. Ni más, ni menos.

Desde Mescladís han estudiado incluso la fórmula para que se anularan las bases del concurso, pero ha sido imposible. Y aunque Gala Pin se haya intentado justificar asegurando que el concurso la daba escasa importancia al tema económico y mucho al social, la realidad es que la concesión la ha ganado, según denuncia Habiague, una empresa que no tiene nada que ver con el barrio, ni con la integración social, ni con el trabajo con las entidades sociales y vecinales del barrio.

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