Una de las payasas junto a una niña y turistas en la plaza de Cataluña, donde también actúan / METRÓPOLI

Una de las "payasas" junto a una niña y turistas en la plaza de Cataluña, donde también actúan / METRÓPOLI

Ciutat vella

Robos con una sonrisa: así despluman a turistas las 'payasas de la Catedral' de Barcelona

Los Mossos d'Esquadra aseguran que las acusadas utilizan el "método de la distracción" para sustraer las pertenencias a los visitantes de la zona

31 mayo, 2022 00:00

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Hace diez años un grupo de mujeres disfrazadas de "payasas" se adueñaron del centro de Barcelona con un "modelo de negocio" enfocado a los turistas: se acercan a ellos y les piden dinero a cambio de fotografías o un show con globos. No obstante, según ha podido saber Metrópoli, su estrategia va "mucho más allá de recibir la voluntad de los visitantes".

"Los vecinos siempre las hemos llamado las payasas de la Catedral", explican un grupo de residentes. Esta zona del Gòtic es su "lugar de trabajo" por excelencia, aunque también se encuentran en la plaza de Catalunya, en el Portal de l'Àngel y en otros puntos turísticos. Según varios testimonios, se disfrazan con un aspecto "más bien terrorífico" y "aprovechan la distracción de sus clientes para robarles". No obstante, según varios testimonios, "no son ellas las ladronas", sino que están "protegidas" por un tercero –un hombre– que es el que normalmente se "encarga de sustraer las pertenencias".

Los Mossos d'Esquadra han confirmado a este medio esta tipología de robos, que incluyen dentro de los robos por "distracción". Más allá de las sustracciones, los vecinos de Ciutat Vella también denuncian su presencia: "ejercen una actividad no regulada y tienen impunidad absoluta", reclama José Ángel, un residente de la calle de la Piedad, cercana a la Catedral. 

Aspecto de alguna de las payasas que actúan en el centro de Barcelona / RRSS

Aspecto de alguna de las payasas que actúan en el centro de Barcelona / RRSS

MODUS OPERANDI

La policía catalana resalta que los delincuentes siempre utilizan el mismo modus operandi"Antes le llamábamos el método Ronaldinho porque se hacía lo mismo pero distrayendo al público con un disfraz del futbolista", explica. 

Las payasas, que "siempre tratan de vender globos a niños y turistas", acaparan la atención de las víctimas y, mientras tanto, su acompañante se lleva las pertenencias de forma discreta. "Una vez los afectados se dan cuenta ya es demasiado tarde", cuenta Maria, una joven que asegura que ha "presenciado varias sustracciones". No obstante, varios afectados relatan que "a veces son ellas mismas las que roban". En el siguiente vídeo, registrado por barcelona.lives se observa como una de las payasas podría haber cogido algo de la mochila del turista al que se acerca: 

Para no ser reconocidas, llevan la cara totalmente pintada de blanco, generalmente con flores en la cabeza y, respecto al vestuario, suelen ir con una túnica larga, también blanca. Además, en ocasiones también van acompañadas de un "mimo" que, generalmente, se ubica en la plaza de Catalunya.

Una de las payasas reparte globos en el centro de Barcelona / RRSS

Una de las "payasas" reparte globos en el centro de Barcelona / RRSS

INTIMIDACIÓN Y VIOLENCIA 

Las mujeres suelen dividirse en grupos para cubrir las distintas zonas en las que actúan. Todas las fuentes consultadas confirman la presencia del hombre que las acompaña. "Se sienta en un banco cercano y las vigila", asegura Marc, que las ha grabado en varias ocasiones. El testigo también explica que las "payasas" son, en muchas ocasiones, agresivas: "Han llegado a dar manotazos e incluso escupir a la gente", asegura. Lo hacen, sobre todo, ante la negativa de los turistas de darle dinero o si ven que las grabas. "Son muy listas, se dan cuenta muy rápido cuando llevas una cámara cerca de ellas", añade Marc. De hecho Michell, otro testimonio, asegura que "en una ocasión intentó grabar una sustracción y el acompañante de las mujeres le amenazó con violencia".

Además, denuncia una actitud de "intimidación y acoso" a los turistas, por la que muchos terminan dándoles dinero "bajo presión". En el siguiente vídeo, cedido a este medio, se observa cómo una de las payasas presiona constantemente a los visitantes a cambio de unas monedas: 

Una de las payasas en el centro de la plaza de Catalunya / METRÓPOLI

Una de las payasas en el centro de la plaza de Catalunya / METRÓPOLI

CARTERISTAS 

También son testigos de los robos varios trabajadores del metro. "No se las suele ver en el interior", cuenta Bryan, un vigilante de seguridad del suburbano. No obstante, asegura haber visto varios robos en los aledaños de la estación de plaza de Catalunya. 

Por otro lado, otros trabajadores de TMB explican a este medio que las han visto actuar en el metro "pero sin el disfraz". Según relatan, en el transporte público actúan como el resto de carteristas, "con la cara destapada". 

Una de las payasas junto a un mimo y su supuesto acompañante en la plaza de Catalunya / METRÓPOLI

Una de las "payasas" junto a un mimo y su supuesto acompañante en la plaza de Catalunya / METRÓPOLI

ACTUACIONES POLICIALES 

Los Mossos cuentan que han intervenido en más de una ocasión contra este tipo de actividades delictivas. "Más allá de las patrullas de paisano por la zona, ahora se han incrementado las redadas", cuentan. Este tipo de robos se enmarcan en el Plan Tremall de la policía catalana, que se puso en marcha para luchar contra la reincidencia en el 2020. 

No obstante, los vecinos que han presenciado los robos aseguran que las delincuentes "tienen todo estudiado" para huir de los agentes cuando les conviene. "Muchas veces hemos visto como se acercaba la policía y se dispersan como si no pasase nada", cuenta Lisbeth, vecina del Raval

Un mimo que a veces acompaña a las payasas junto a turistas / METRÓPOLI

Un "mimo" que a veces acompaña a las "payasas" junto a turistas / METRÓPOLI

 

MÉTODOS SIMILARES 

Más allá del antiguo método Ronaldinho, en el centro de Barcelona se detectan muchos otros robos con técnicas similares. Entre éstas, destaca la del flyer, una actuación en la que un sujeto distrae a su víctima invitándole a algún local de ocio nocturno y un compinche aprovecha la distracción para robarle. 

Por otro lado, también es muy común "preguntar por direcciones" u "ofrecer ayuda a los turistas", según destacan varios residentes de Ciutat Vella a este digital.