Los comerciantes de la Barceloneta se encuentran en una situación límite. La inseguridad en la zona no solo ha crecido, sino que condiciona el día a día de estos negocios, que son víctimas de actos delictivos de manera rutinaria. Los hurtos, robos y amenazas se han convertido en algo anormalmente normalizado para los propietarios de unos negocios que, lejos de recibir la ayuda que necesitan, se encuentran cada día más olvidados por la administración.

DOS ASALTOS EN DOS SEMANAS

Luis Moreira es el responsable de uno de los comercios que más están sufriendo la inseguridad que se vive en la zona. Su comercio, dedicado al alquiler de vehículos eléctricos, ha sufrido dos asaltos en las últimas dos semanas. Además, tras visionar las grabaciones del circuito de cámaras, cree que un mismo hombre habría sido el protagonista en ambas ocasiones: "Es reincidente, porque tiene la misma estética que el que entró hace dos semanas", explica a Metrópoli Abierta en referencia al asaltante.

El pasado sábado, al llegar para abrir el local, se encontraron con el cristal del escaparate reventado y sin dos de los patinetes eléctricos de la compañía, que habían sido sustraídos por el ladrón. En la anterior ocasión, como cuenta Moreira, "entró buscando dinero, no encontró nada y se llevó dos patinetes".

SITUACIÓN GENERALIZADA

El administrador del negocio afirma que su caso no es excepcional, sino que se trata de una tendencia generalizada hacia otros comercios que también están sufriendo este tipo de problemas. "Hoy mismo en la tienda de al lado han entrado cuatro o cinco chicos para robarles, pero los han echado", asegura Moreira tras explicar que él mismo ha tenido que avisar "cinco veces a la policía por los menas que están por aquí" durante la jornada.

Pese a que esta situación de inseguridad se puede vivir en la Barceloneta a cualquier hora, hay momentos del día que son más complicados, como la apertura y cierre de tienda cuando, como explica el propietario de la tienda de alquiler, "muchas veces vienen a robar". Respecto al dispositivo policial desplegado en la zona contra los manteros en la zona, Moreira asegura que no ayuda, ya que lo único que ha provocado es que se trasladen "delante de la parada del metro con sus mujeres e hijos" como reivindicación por "no poder poner las mantas".

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Así quedó la puerta del establecimiento tras el asalto del pasado sábado / I.S.

Tras interrumpir la conversación por una llamada de los Mossos en relación con la denuncia interpuesta por el robo sufrido el pasado fin de semana, Moreira asegura que un bar que se encuentra a unos metros de su negocio tuvo que cerrar tras sufrir robos de manera constante. "Entraron en la planta de arriba, la ocuparon e hicieron un acceso directo al bar para robar. Ahora ese local no lo quiere nadie", explica.

DIVERSOS PERFILES

Otro comerciante que está viviendo una situación más que complicada en la Barceloneta es Raül Falconero, quien regenta un negocio de venta y alquiler de bicicletas, así como de material relacionado con el ciclismo. Además de asegurar que la inseguridad se ha convertido en un "problema diario y sin discriminación horaria", conoce más que de sobras a los colectivos conflictivos que acceden a la tienda para llevar a cabo hurtos y robos. "Están los menas, mujeres rumanas que entran y juegan a ver qué se pueden llevar y los manteros, que también contribuyen. El año pasado entraban, se llevaban el género y al día siguiente lo estaban vendiendo", explica el propietario.

Tras garantizar que ha visto delitos de todo tipo, desde la entrada de una chica a la tienda para refugiarse por un intento de violación hasta jeringuillas clavadas en las gomas de los escaparates del negocio, Falconero destaca que estos actos han experimentado un gran incremento durante los últimos meses, hasta el punto de "llamar a emergencias hasta 15 veces en un día". 

Tal y como explica Moreira, el administrador de este local coincide en que las horas de apertura y cierre son "las más complicadas". Por ese motivo, han tenido que "aumentar la plantilla por problemas de seguridad". "Algunos trabajadores ya no quieren trabajar más aquí", sentencia. Respecto a la inclusión de Batlle en el gobierno municipal como teniente de alcalde de Seguridad, Falconero afirma que no sabe "si le van a dejar hacer algo", explicando que, por el momento, "la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra hacen lo que pueden".

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Manteros en la Barceloneta / ARCHIVO

BUSCANDO 'LYRICA' A MODO DE DROGA

En la Barceloneta todo tipo de comercios se han convertido en susceptibles de sufrir la inseguridad que preside el barrio independientemente de su tipología. Buen ejemplo de ello es la farmacia de Juan Rodríguez, quien ha vivido en primera persona como la situación ha ido a peor en "este último año". Pese a que este negocio no ha sufrido robos de carácter violento, el titular de la empresa asegura que tienen problemas de "hurtos y amenazas".

Uno de los últimos casos sufridos en este establecimiento estuvo protagonizado por un grupo de menas. Todo comenzó a pie de calle, cuando un menor de los que conformaban el grupo se tiró hacia un ciclista en el momento en que éste pasaba por su lado. Tras ello, el joven fingió haber recibido un gran golpe y el ciclista, sintiéndose culpable, acompañó al chico hasta la farmacia. Una vez allí, y cuando el farmacéutico se disponía a ofrecerle un ibuprofeno, el joven comenzó a chillar que lo que quería era "Lyrica", un potente analgésico que, como explica Rodríguez, solo se vende "bajo prescripción médica" y que los menores iban a utilizar a modo de droga. Tras la negativa de la farmacia a vender "Lyrica" por no disponer de receta médica, el menor comenzó a mostrarse violento, por lo que fue necesario llamar a los Mossos d'Esquadra, aunque el joven acabó huyendo del lugar antes de la llegada de los agentes.

Rodríguez critica el papel de la policía en determinados momentos, concretamente, cuando llama y "a veces aparecen y a veces no". "Un día teníamos a un sintecho durmiendo en la puerta, llamamos y no aparecieron", asegura. Respecto al nuevo dispositivo policial para luchar contra la venta ambulante, el farmacéutico asegura no saber "cuándo lo han puesto", por lo que no aporta una sensación de mayor seguridad. De la misma manera, aboga por incrementar la presencia policial en la zona. "Todo pasa por aumentar el número de Mossos, y no como hizo Colau eliminando parte de la policía antidisturbios", afirma Rodríguez quien, por el momento, no tiene más solución que seguir soportando esta situación en su puesto de trabajo como pueda.

SITUACIÓN INSOSTENIBLE

Tanto comerciantes como vecinos viven una situación insostenible en la Barceloneta. A los hurtos, amenazas y robos con violencia que sufren en la zona, hay que sumar sus problemáticas con los manteros y otros colectivos que han provocado que la convivencia en el barrio sea cada vez más complicada.