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El gobierno de Ada Colau ha replanteado al Ejecutivo de Mariano Rajoy reformular la Biblioteca Central Urbana, que el Estado tiene que construir en unos terrenos situados junto a la estación de França, y apostar un equipamiento más "moderno, puntero y abierto a las nuevas tecnologías", que supere el concepto de la cultura del préstamo de las bibliotecas, y se acerque más al espacio cultural o mediateca, explican a Metrópoli Abierta fuentes municipales. Una de las ventajas de los nuevos planes es que podrían abaratar los costes, cifrados en unos 38 millones de euros.

La Biblioteca Central Urbana de la ciudad es un proyecto que acumula años de retraso --la última fecha que se dio para iniciar las obras fue 2012-- y se empezó a hablar de él hace dos décadas. El equipamiento forma parte del plan de bibliotecas estatal, que prevé la construcción de un gran biblioteca pagada por el Estado en todas las provincias españolas. Salvo el País Vasco, que renunció a ellas, Barcelona es la única demarcación que todavía no la tiene. El principal obstáculo para levantar el equipamiento barcelonés ha sido el alto presupuesto.

REUNIÓN EN MADRID

La propuesta de reformulación se expuso hace un mes en una reunión en Madrid entre el comisionado de Cultura, Joan Subirats, y el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo. Fuentes municipales aseguran que la iniciativa fue bien recibida por el ministerio, pero de momento no se ha producido ninguna respuesta. Es decir, sea reformulando el proyecto o asumiendo el actual, la construcción de la Biblioteca Central Urbana de Barcelona sigue sin fecha.

En el encuentro, Subirats transmitió a Benzo que Barcelona no renunciaba a la gran biblioteca, pero que desde el consistorio se entendía que el concepto de biblioteca ha cambiado estos años. Desde el Ayuntamiento se defiende un centro totalmente abierto a las nuevas tecnologías, "sin tantas estanterias", parecida a la biblioteca central de Amsterdam. Las mismas fuentes hablan de un equipamiento en el que "también se pueda hacer ruido", como si fuera un gran centro cultural, incluso con restaurante. Recientemente, Barcelona ha inaugurado la biblioteca Montserrat Abelló, en Les Corts, que se acerca a este concepto.

El proyecto ejecutivo de la Biblioteca Central Urbana está hecho desde 2012. El concurso lo ganó el despacho Nitidus Arquitectes SLP. En opinión de uno de los arquitectos, Eduard Gutiérrez, no habría que volver a realizar todos los bocetos sino que se podría adaptar a los nuevos planteamientios. "No es un proyecto rígido. Está planteado con muchos espacios diáfanos. Es muy flexible y ya está prevista la adaptación a las nuevas tecnologías". Gutiérrez dice que ya se visitó la biblioteca de Amsterdam y que, en su momento, se descartó destinar un espacio a restaurante. "Llegamos a plantear uno con cubierta", desvela.

Desde Nitidus Arquitectes explican que un abaratamiento de los costes pasaría por una reducción de la superficie a construir. El proyecto actual contempla un edificio con unos 20.000 metros cuadrados construidos y 18.000 de útiles. Esta misma semana, el PDeCAT ha dicho que presentarán alegaciones para que los presupuestos estatales del 2018 contemple una partida para que la Biblioteca Central Urbana sea pronto una realidad.