El distrito de Ciutat Vella es un reflejo de lo que ocurre en la ciudad de Barcelona. Lo positivo y lo negativo. Distrito turístico por excelencia, la vida fluye las 24 horas del día, aunque los contrastes entre barrios son sustanciales y las diferencias entre la vida diurna y la nocturna, enormes.

La realidad del distrito ha estado marcada en los últimos tiempos por los problemas de narcotráfico, la falta de limpieza, los robos, los manteros y lateros y las quejas de los vecinos ante la pasividad de un gobierno que no ha sido capaz de afrontar estos problemas con la energía necesaria.

De hecho, las encuestas sobre la vida en el barrio muestran un enorme descontento de los ciudadanos respecto a la forma en el tanto desde el Ayuntamiento de la ciudad que preside Ada Colau, como desde el del distrito, que dirige Gala Pin, se han afrontado este tipo de problemas.

Lejos de la propaganda oficial, la realidad no deja de mostrar un distrito deteriorado por la escasa presencia policial, los narcopisos, por la falta de limpieza, por las actitudes incívicas, por el ruido, los botellones, la prostitución callejera o las peleas. De ellos dejan constancia las encuestas, incluido el propio barómetro del Ayuntamiento, y las quejas constantes de los vecinos, tanto por la situación que les toca vivir como por el escaso eco que tienen entre los responsables municipales.

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Josep Maria Bonet, presidente de la Associació de Veïns i Comerciants del carrer Unió: “Se ha instalado un falso buenismo que machaca a los que pagan impuestos”

Toda la vida vivienda y trabajando en el barrio del Raval han permitido a Josep Maria Bonet tener una idea muy clara de cuál ha sido la evolución de la vida en el barrio. Y, en su opinión, la legislatura que está a punto de acabar ha supuesto un duro golpe tanto para los vecinos como para los comerciantes.

“La verdad es que todo está fatal, es un desastre”, afirma con rotundidad. “Y si no fuera por la presencia policial, aunque no es suficiente, sería mucho peor. El trabajo de mucha gente durante muchos años se ha ido al traste y reconducir está situación va a ser muy complicado”. Narcotráfico, prostitución, mafias que usan a los indigentes, las personas sin techo... Y nadie dice nada ni hace nada”.

Según Bonet, todo esto está afectando de manera muy seria al comercio de la zona. “Cada vez hay más comercios que cierran la puerta. Se ha perdido la ilusión por trabajar en el Raval. Además del ambiente que hay en la calle, tenemos problemas con los manteros. No hay forma de que en las tiendas se venda un bolso o un paraguas. Y la gente tiene que pagar alquiler, impuestos, pero ya no llegan a final de mes. Y lo mismo les pasa a los bares y restaurantes, que tienen en la puerta a los lateros que venden los mismos productos a mitad de precio. En este distrito se ha instalado un falso buenismo que machaca a los que pagan impuestos”.

También se queja de la limpieza, “aunque los trabajadores hacen lo que pueden. Pero si la gente se mea o vomita en la calle, la situación es muy mala. Y no hay vigilancia suficiente para impedir los actos incívicos. En muchos aspectos, el barrio ha vuelto a los años 80”.

MargaDomingo

Marga Domingo: presidenta de la Associació de Comerciants d'El Born-La Ribera: “La turismofobia ha hecho mucho daño al comercio, pero con Colau es muy difícil hablar”.

Marga Domingo es la presidenta de l'Associació de Comerciants d'El Born-La Ribera. Vive en el barrio y en 1996 abrió la primera tienda, La Maison de l'Elephant, con muebles étnicos de todo el mundo. Hoy, dos décadas después, el Born es uno de los barrios con más encanto de Barcelona, aunque sus vecinos y comerciantes no se sienten muy bien tratados por el Ayuntamiento con su desprecio al turismo.

“La turismofobia ha hecho mucho daño al comercio”, denuncia Domingo, quien lamenta que “es muy difícil hablar” con la alcaldesa de Barcelona sobre los problemas del barrio. “En el Born siempre hemos defendido un turismo cultural, gastronómico, familiar”, añade.

Los brotes de violencia contra los turismos han dañado la imagen de Barcelona en todo el mundo. También el aumento de la inseguridad. “Los robos a los turistas y a las tiendas se han multiplicado en los últimos años. En el Born se necesita más presencia policial”, comenta la presidenta de l'Associació de Comericants d'El Born-La Ribera, muy crítica también con la proliferación de manteros en la Barceloneta, otro barrio de Ciutat Vella.

“Se tienen que revisar muchas cosas en Ciutat Vella, un distrito cada vez más sucio e inseguro. Con Hereu y Trias teníamos más contacto, pero con Colau es muy difícil hablar”, remarca. Y sentencia: “La alcaldesa de Barcelona debería priorizar los intereses generales de los barceloneses a los de su partido. Barcelona necesita otra ciudad, un alcalde o una alcaldesa que realmente quiera Barcelona y sepa cuidarla. Hemos de recuperar el civismo y la seguridad”.

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Salvador Capdevila, presidente de la Associació de Comerciants del Mercat de la Boqueria: “En Ciutat Vella necesitamos más policías y menos trabas burocráticas”

Salvador Capdevila es el presidente de l'Associació de Comerciants del Mercat de la Boqueria. Es una enciclopedia sobre la historia del mercado más emblemático de Barcelona y uno de los siete más importantes del mundo. La CNN también tuvo un reconocimiento para la Boqueria, al otorgarle el título honorífico de 'mejor mercado del mundo de producto fresco'.

Capdevila habla del pasado, presente y futuro de la Boqueria. De su transformación y adaptación a los nuevos tiempos y de su encaje en el Raval, un barrio que ha vivido grandes cambios en las últimas décadas. “En Ciutat Vella necesitamos más policías y menos trabajas burocráticas”, recalca el presidente de l'Associació de Comerciantes del Mercat de la Boqueria.

“Con el PSC en la alcaldía, el Raval sufrió una gran transformación. La ampliación de la Rambla del Raval fue un gran acierto que redujo la delincuencia en el barrio. Ahora, la inseguridad es un gran problema. El Raval ha vuelto a degradarse y es una pena”, recalca Capdevila.

En su análisis del barrio, Capdevila lamenta que “las tiendas más emblemáticas del Raval han desaparecido”. “El barrio ya no tiene el mismo sabor que antes. Se ha perdido la idiosincrasia. La autoridades municipales deberían escuchar a las personas que mejor conocen el Raval y no poner tantas trabas”, añade.

La proliferación de los narcopisos ha tenido un impacto muy negativo para los vecinos del Raval. “En el pasado, la delincuencia era mucho más light. Ahora, se viven escenas dantescas, hay mucha más violencia”, denuncia Capdevila, quien pide más respeto al trabajo de la Guàrdia Urbana y los Mossos en el Raval, “un barrio pequeño en el que se acumula mucha gente y que necesita una transformación urgente”. Y pone como ejemplo el Born, “un barrio que supo regenerarse después de tocar fondo”.

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Fermín Villar, presidente de Amics de la Rambla: “Todos los parámetros han ido a peor”

La emblemática Rambla es el corazón de la ciudad. Reclamo de turistas y barceloneses, la calle se ha convertido en el termómetro de Barcelona, que marca el ritmo vital de la ciudad. Conoce la Rambla como nadie Fermìn Villar, presidente de la asociación de Amics de la Rambla, que ha vivido y trabajado toda su vida en muy cerca de la Rambla.

El diagnóstico que presenta es claro: “Todos los parámetros han ido a peor. Hay más inseguridad, sobre todo por las noches, cuando la situación se vuelve más problemática”. Vienen a la mente los temas que más han sacudido la vida del distrito en los últimos años, como el tráfico de drogas, la prostitución, los robos, los manteros y lateros, los sintecho...

La lista de quejas de vecinos y comerciantes parece no tener fin, aunque desde el Ayuntamiento se insista una y otra vez en que se ha invertido mucho dinero en reforzar la seguridad en el distrito.

Villar defiende que todos estos asuntos han afectado de manera sensible tanto a los vecinos como a los comerciantes. “La recaudación en los comercio baja de manera sensible a partir de las cinco de la tarde. La gente ya no sale de casa y los turistas cenan pronto, se toman un café y se van al hotel. Ya no toman copas ni van a los bares ya que tienen miedo y, viendo lo que se ve, es normal”.

Además, los robos han aumentado de manera importante en los últimos tiempos, sobre todo por la “aparición de muchos chavales jóvenes, que además han ampliado su zona de influencia”.