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El pasado 20 de octubre volvió a ocurrir. En esta ocasión, las llamas calcinaron los bajos del número 13 de la calle de Sant Josep, en el barrio de la Barceloneta. El origen del fuego: un punto ilegal destinado a la carga de baterías de bicitaxis. No es el primero ni el segundo incidente de estas características registrado en Ciutat Vella. En julio un incendio destapó otro punto clandestino en el Gòtic. Sin embargo, el problema mayor se ubica en el barrio marinero. Los vecinos han denunciado este año hasta cinco garajes clandestinos destinados a almacenar estos triciclos y a cargar sus baterías.

Las denuncias vecinales están recogidas en el último Consell de Barri de la Barceloneta celebrado el 26 de octubre. Según los datos municipales, que aglutinan la información facilitada por los residentes, hay 44 bajos de locales en uso sin licencia de actividad, 5 de los cuáles están marcados en rojo. Se trata de los espacios destinados a un uso "no permitido" y desde la Asociación de Vecinos del barrio marinero afirman convencido que son garajes ilegales de trixies, como les denomina el gobierno de la ciudad.

TRAGEDIA DE 2020

En la Barceloneta conocen bien las trágicas consecuencias deestos incendios. El 16 de agosto de 2020, tres hombres morían atrapados en el pequeño piso donde vivían. Vivían con cuatro personas más. De nuevo, la razón del incendio hay que buscarla en las baterías de estos triciclos.

Hace tres semanas, los vecinos de la calle de Sant Josep tuvieron que salir corriendo del bloque entre el espeso humo que cubría ya el vestíbulo y las escaleras. Un joven de 19 años que tuvo que ayudar a su abuelo a salir se encaró con algunos hombres que gestionaban el local y que sacaron palos en una actitud amenazante. "Ahora se han envalentonado y se enfrentan a los ciudadanos. Tenemos miedo. Nadie nos garantiza que esto pueda volver a suceder con otro local. Podrían haber muerto decenas de personas", avisa un miembro de la entidad vecinal.

TRÁFICO DE DROGAS

En el barrio se ha vivido algún conflicto relacionado con la ocupación de la vía pública de estos vehículos. En algún caso, los responsabes de estos garajes clandestinos han borrado las marcas de aparcamientos de residentes para poder ubicar sus triciclos, una situación que ha enfrentado a conductores y vecinos.

Incendio en un local de la Barceloneta provocado por la recarga de baterías de bicitaxis / TWITTER - @lauraravaleando

Incendio en un local de la Barceloneta provocado por la recarga de baterías de bicitaxis / TWITTER - @lauraravaleando

 

 

El presidente de la entidad vecinal relaciona el circuito ilegal de estos triciclos turísticos con el tráfico de drogas. Para él, el trabajo de la Guardia Urbana aun no es suficiente para atajar la problemática. "Continuamos percibiendo poca proactividad en la detención y la requisa de oficio de estos trixie", se queja. 

LAS DENUNCIAS SE DISPARAN

En comparación con el 2020, las denuncias de la policía contra estos conductores se han multiplicado por 10. El mayor grueso de sanciones se registran en la Barceloneta. De enero a septiembre de este año, los guardias urbanos han puesto 4.584 denuncias, una cifra que contrasta con las 519 del mismo período de 2020. Los tres meses de cierre total de la economía por la pandemia (marzo - junio) y la escasa afluencia del turismo del año pasado explican estos datos, aunque desde la AAVV opinan que falta más mano dura.

Los vecinos de la Barceloneta confían en que la nueva Taula ciutadana per una nit cívica i segura sirva para frenar los conflictos generados por el trapicheo canalizado a través de estos vehículos. Esta mesa de trabajo es una iniciativa creada este verano por el Area de Seguridad y Prevención del Ayuntamiento en el contexto de la celebración de numerosos botellones.

PISOS TURÍSTICOS ILEGALES

Otra de los datos que salieron a relucir en el Consell de Barri guarda relación con los pisos turísticos ilegales. Este año, hasta septiembre, el Ayuntamiento ha detectado 97 viviendas con un uso turístico sin licencia. El gobierno ha ordenado el cese de esta actividad ilegal, pero los vecinos afirman que hay cerca de unos 800 pisos fraudulentos.

Martínez explica que a pesar de que Colau ganó la alcaldía en 2015 con la promesa de terminar con este modelo turístico, en la actualidad, el equipo de inspectores apenas tiene actividad. "Es una vergüenza como Janet Sanz ha dejado el equipo de visualizadores para hacer estas inspecciones. No hay voluntad de ponerse a ello", sentencian desde la asociación.

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