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La plaza del Macba se ha vuelto a llenar estos días de skaters. Desde el fin de semana pasado, con la luz verde de las autoridades sanitarias para realizar paseos y hacer deporte en un horario concreto, decenas de patinadores practican sus trucos a las puertas del centro cultural. Casi dos meses después, el eco de los golpes de las ruedas y las tablas contra el suelo vuelven a resonar en la céntrica plaza dels Àngels del Raval.

"Es verdad, el silencio que teníamos ha desaparecido", cuenta despreocupada una vecina cogida de su pareja. Son las 20.30 del jueves y el movimiento de gente es elevado en las estrechas callejuelas del Raval. Hay mucha más circulación que en otros puntos de la ciudad. Poca gente lleva mascarillas. Tampoco las llevan estas dos vecinas, que quitan hierro al asunto. "Tampoco es tan grave, mientras separemos la distancia...También tenemos ganas de hacer vida normal", comentan.

BOTELLONES

A los pocos minutos, una pareja de chilenos de unos 25 años instalados en Barcelona responde a la misma pregunta un tanto sorprendidos. "Creemos que mantener la distancia es suficiente. La gente viene aquí a hacer deporte, a charlar nada más", señala la chica.

 

Estos días, muchos jóvenes han aprovechado el inicio de la desascalada para repetir escenas previas al estado de alarma. Charlas con una cerveza en la mano durante horas, botellones y encuentros entre amigos sin ninguna protección se repiten estos días en la plaza del Macba. Preocupados por posibles contagios y este relajamiento de las medidas por una parte de la ciudadanía, muchos vecinos denuncian esta situación a la Asociación de Vecinos del Raval. "Esperemos que la urbana haga alguna actuación", pide su portavoz, Lluís González. 

La mayoría de jóvenes que se concentran en la plaza son de otros barrios, según señala González. Son grupos de personas que empiezan a reunirse sobre las 21 horas y que parecen respirar una falsa normalidad en un contexto de estado de alarma y con un repunte de contagios registrado este miércoles (un millar, 543 de los cuáles solo en Cataluña). Las muertes (229) subieron ligeramente respecto al martes (213).

RIESGO

Una médica intensivista de un hospital de Barcelona que trata a diario a pacientes de coronavirus alerta del riesgo de estas escenas. "Que grupos de gente mantengan contacto sin saber si están o no contagiados es un riesgo", comenta la sanitaria. Alrededor de las 23 horas, la plaza vuelve a estar vacía, pero por unas horas, más de un centenar de personas se han concentrado en uno de los laterales de la plaza.

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Ambiente de paseo en la calle Joaquín Costa del Raval este jueves a las 20.22 / GUILLEM ANDRÉS

La Guardia Urbana ha desalojado estos días en varias ocasiones a grandes grupos de más de 100 personas en la plaza dels Àngels. Una vecina que vive enfrente de la plaza cuenta que las concentraciones de grupos numerosos se forman entre las 22 horas y las 23 horas, cuando termina el permiso de paseo y hacer deporte individual. Este sábado, efectivos de los Mossos d'Esquadra vigilaban la plaza entre las 20 y las 21 horas. En algunas ocasiones, al finalizar el horario permitido, la policía hace algunas identificaciones. Entonces, algunos jóvenes se escabullen y corren a esconderse entre los portales.

'ESTAMOS ARRIESGANDO DEMASIADO'

Otra sanitaria, una médica de familia que trabaja en un Centre d'Atenció Primària (CAP) de Ciutat Vella, alerta sobre la irresponsabilidad de una parte de la ciudadanía que se salta las normas de seguridad como no respetar la distancia social y charlar en la calle sin mascarillas. "Lo que he visto estos días no me hace ser optimista. Evidentemente habrá un rebrote. Si nos estamos saltando todo a la torera ahora, no quiero imaginar lo que pasará cuando pasemos a la fase 1", se queja preocupada. 

A pesar del inicio de la desescalada, sigue esta sanitaria, la situación aun no está controlada. "Se ha dado una sensación de seguridad que no es cierta. En atención primaria aun no hemos hecho pruebas PCR, no tenemos refuerzo de personal. Estamos viendo casos con neumonía en los CAPS. No veremos un rebrote como al principio, pero tendremos picos si la gente sigue confiándose de esta manera. Estamos arriesgando demasiado. No vamos bien", concluye la médica.​

LAS 'NORMAS' DEL RAVAL

Pese a las directrices de las autoridades sanitarias, el Raval parece mantenerse al margen de las medidas para evitar el contagio."Aquí, la gente hace lo que le da la gana. Parece como si hubiera otras normas", explica un vecino, que prefiere no dar su nombre.

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Dos patinadores este jueves en la plaza dels Àngels de Barcelona / GUILLEM ANDRÉS

Cuenta que el miércoles estuvo de charla tres horas, cerveza en mano, con un colega en la Ronda Sant Antoni, "las nuevas Ramblas", bromea. Solo vio a un coche policial bajando a toda velocidad. "Da la sensación de que no pasa nada. Allí puedes hacer lo que quieras", ilustra.

BEBIDAS COMPARTIDAS

Algunos jóvenes comparten su bebida y las botellas pasan de boca en boca. También los porros. Existe la sensación de que una parte de la juventud se mantiene al margen de la emergencia sanitaria y ha decidido unilateralmente seguir con una cierta normalidad. De la posibilidad de un nuevo rebrote con múltiplos contagios avisan, conjuntamente, el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat cuando coinciden en que la capital catalana no está preparada para adentrarse en la fase 1 de la desescalada.

Las escenas de grupos de personas saltándose el confinamiento no se ciñe al Raval. En el parque del Guinardó, uno de los más extensos de la ciudad, también se repiten estas estampas. El martes, agentes de la Unitat de Reforç a la Proximitat i les Emergències (URPE), el antiguo cuerpo de antidisturbios de la urbana, desalojó a un grupo de unas ocho personas en esta zona ajardinada del distrito de Nou Barris, según cuentan fuentes policiales.

'POCA CONCIENCIA SOCIAL'

En Ciutat Vella, la plaza Reial es otro lugar donde se juntan grupos de personas. "Se percibe poca conciencia social y no siempre se respeta la distancia social", explican desde CSIF, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios. Aunque la tónica general es de respeto a las directrices sanitarias, se siguen dando "microbotellones" en algunas zonas de la ciudad. El barrio del Besòs i Maresme es un ejemplo, según han denunciado sus vecinos varias veces.

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