En la cuerda floja. Así es como se encuentran los vecinos de un bloque okupado en el barrio del Raval de Barcelona. Llevan más de diez años alojados en ese edificio situado entre la calle Hospital y el Passatge Bernadí Martorell y ahora, por enésima vez, los quieren echar. Los ocupantes del piso, para impedir el desalojo, quieren convertir la vivienda en un símbolo de la lucha contra la gentificación en Barcelona.

El bloque tiene nueve pisos y todos ellos están ocupados. Los vecinos son africanos -sobretodo de Senegal y Gambia-, mejicanos y también europeos. Algunos tienen papeles, otros no. Son muy diversos: algunos trabajan y tienen un empleo estable, otros hacen negocio con los turistas, hay gente joven, familias e incluso personas enfermas.

DOS SEMANAS DE TENSIÓN

El edificio es de Blackstone, una de las compañías inmobiliarias más importantes del mundo, y ya ha conseguido que un juez ordene a los Mossos d’Esquadra que desalojen a los okupas. El objetivo de la empresa es reformarlo para más tarde poderlo alquilar.

La intención es ejecutar el desalojo las dos primeras semanas de julio pero los vecinos apuntan que “lucharemos como ya lo hemos ido haciendo” para que no se produzca el desahucio. El problema es que esta vez lo pueden hacer en cualquier momento. “Estaremos preparados las 24 horas del día”, advierten dos vecinos del edificio, según avanza el Diari Ara.

Antes de que fuera okupado por decenas de vecinos el bloque estaba destinado a apartamentos turísticos ilegales. Cuando el Ayuntamiento empezó a controlar la actividad, la propiedad los cerro. Más tarde, el edificio paso a manos del Banco Pastor y finalmente acabo siendo propiedad del Santander. Durante este tiempo el bloque no dejó de tener vecinos. Hace un tiempo, según apuntan los vecinos, una de las viviendas tuvo un narcopiso “con jeringuillas y camellos en los rellanos de la vivienda”.