Para los narcotraficantes, para los yonquis... Los vecinos del Gòtic no están nada contentos con la ubicación del último baño público que ha instalado el Ayuntamiento de Barcelona porque creen que no contribuye a calmar el ambiente en el barrio. Este martes el módulo fijo luce ya en la plaza del Duc Medinaceli –tras un periodo de obras– y los vecinos, irritados, piden que se traslade al paseo Colom.

“No lo queremos, ya tenemos muchos contenedores y mendigos delante del supermercado Alcampo”, argumenta la plataforma Fem Gòtic. “Es una plaza del siglo XIX”, defienden en las redes sociales, tal como adelantó este medio. En esta misma plaza se ha instalado un nuevo punto de venta de droga. Así pues, el baño podría convertirse en un espacio para los drogadictos y narcotraficantes que frecuentan la zona.

DROGADICTOS PINCHÁNDOSE

Por otro lado, comentaban que el pasado fin de semana vieron, en la calle Sils, “a un hombre pinchándose droga a las 21 horas después de haber comprado en la plaza de Medinaceli”. “Nos duele en el alma”, dicen algunos vecinos que esperan una reacción de la regidora del distrito, Gala Pin.

Cabe recordar que en los últimos meses el barrio del Gòtic se ha visto especialmente afectado por los narcopisos, los captadores ilegales de clientes, la especulación inmobiliaria, la turistificación, los robos, las peleas y el "monocultivo" de comercios. Además, tras la macrorredada en el Raval por los narcopisos, algunos se han trasladado a este otro lado de La Rambla.

FALTAN BAÑOS PÚBLICOS

Pero, si algo está claro es que en Barcelona faltan baños públicos. Así lo alertó la propia Síndica de Greuges de Barcelona, Maria Assumpció Vilà. “En la ciudad proliferan espacios reservados para que los animales de compañía puedan resolver sus necesidades, pero, en cambio, las personas siguen sin saber dónde tienen un lavabo público”, se quejaba recientemente en un artículo de opinión publicado en Catalunya Press.

Otra de las quejas es que los pocos que hay no están bien señalizados y la mayor parte de la ciudadanía desconoce dónde se encuentran. Por eso, una de las soluciones, según la Síndica, pasaría por poner baños portátiles en los pipi-canes ya existentes porque “no crearían demasiadas molestias al vecindario”.